Cata taurina El PtoEn una entrada anterior conté la ruta guiada por la plaza de toros de El Puerto de Santa María, de la mano de su director, Raul Capdevila. Fue la primera entrega del evento “Los vinos de Jerez y las suertes del toreo”, en el que el escritor taurino José Luis Rodríguez explicó sus notas de cata para las suertes de la lidia, en maridaje con los vinos jerezanos. El acto estuvo organizado por la Asociación Discover Sherry, y los vinos a catar pertenecían a las Bodegas portuenses Caballero, Lustau y Grant.

La copa de bienvenida fue un oloroso de Bodegas Grant, La Garrocha, que nos acompañó en el recorrido por la interesante exposición de pinturas taurinas existente en las dependencias de la plaza.

Al comenzar la cata, el maestro de cata-lidia indicó sus referencias de libros, webs y videos taurinos a modo de bibliografía, para posteriormente relacionar los vinos de Jerez con los toros de lidia: localización en cuanto a producción y crianza; influencias por clima y tierra. El toro bravo se localiza en dehesas, marismas y sierras, en zonas de Sevilla, Cádiz y Huelva, con sus características de casta (genética) y encastes (distintos cruces). La crianza y selección se realiza por selección genética y en tientas (vacas y machos, sin capotes ni varas). Se observa allí cómo el toro va hacia el caballo, si repite y con qué velocidad repite, a campo abierto, sin referencia. Cada toro tiene sus propias características físicas y comportamiento. Y en un minuto hay que averiguarlo.

Y en cuanto a los vinos de Jerez, se refirió a la materia prima, predominio de uva palomino y Pedro Ximénez, distintos tipos de crianza biológica, oxidativa y soleras y criaderas). Vinos únicos en el mundo. Ya sobre la mesa manzanilla, fino, oloroso, amontillado, Palo Cortado y Ponche, de las bodegas portuenses citadas. Vinos listos para la lidia.

Hasta aquí, lo que vino a ser el paseíllo. Las “marcas toreras” fueron Antoñete, Rafael de Paula, Paco Camio, Antonio Bienvenida, Curro Romero y Morante de la Puebla, con amplias referencias a Joselito El Gallo.

MANZANILLA PAPIRUSA: Bodegas Lustau. Amarillo pajizo, uva palomino, Sanlúcar, clima con características peculiares, sabor punzante, con notas florales. Seco en paladar y notas salinas. Maridaje: con muletazos de recibo o trincherazo al principio. Referencia de Antonio Bienvenida, que dobla la rodilla. A gayola. El toro sale deslumbrado pues estaba a oscuras.  El trincherazo es un muletazo de poco recorrido, al principio de la faena o como adorno tras los derechazos. Con brusquedad, firmeza y seguridad.

FINO PAVÓN: Bodegas Caballero. Fermentación total, uva palomino. Marida con el toreo de briega. Para ver lo que sale del toro al pasar, y un pase del peón de confianza del torero, que no sabe lo que lidia. Ahora el toro no se para. Mejor toros del peso justo.

OLOROSO DON NUÑO: Bodegas Lustau. Ámbar, caoba. Aromas cálidos y redondos. Sabroso. Toreo fundamental, derechazo. Se cita al toro desde la distancia. A veces toreo de perfil, pero esta suerte necesita vinos más profundos, para alargar el pase. La muleta es un recurso. Para el toro a 2 metros, muleta planchada. (Rafael de Paula, Jerez).

AMONTILLADO ESCUADRILLA: Bodegas Lustau. Color topacio, más serio. Vino singular criado bajo velo de flor. Marida con chicuelinas y volapiés. Cita a medio pecho como si fuera una Verónica y gira para quedar de espalda, barriendo con el capote. Giros en dos tiempos. El volapié es una suerte de recursos para matar.

PALO CORTADO PENÍNSULA:Bodegas Lustau.  Elegante, persistente. Caoba, redondo, profundo y voluminoso. Oloroso y amontillado más notas cítricas. Marida con suertes fundamentales y más emocionantes. Verónica (juego de muñeca y cintura), media Verónica, el natural, el pase de pecho y la muerte recibiendo.

PONCHE CABALLERO: de Bodegas Caballero, puso el remate a las diferentes suertes posibles en una corrida de toros.

Solo me queda felicitar a Virginia Miller por la organización del acto, ya que consiguió entusiasmar al nutrido grupo de asistentes (incluso yo, ignorante del arte del toreo), con una ponencia que relacionaba toros y vinos de Jerez en todas sus emociones.