chocolate-blancoPublicamos una nueva entrega de Edith Gómez, colaboradora de Comeencasa sobre temas de nutrición. En esta ocasión se refiere a los engaños de los mensajes de las etiquetas de los alimentos, que a veces asumimos como auténticos, pero que son auténticas estafas alimentarias. Aquí van algunos ejemplos.

En cuanto a la alimentación siempre te encontrarás alertas que deberás atender por el bien de tu salud, especialmente si estás buscando acelerar tu metabolismo. Pues, no todo lo que dicen las etiquetas es siempre así, sino que debes prestar atención a los asteriscos, por ejemplo. Si ves una etiqueta que dice: aceite de oliva virgen extra*, aunque creas que sólo se ha utilizado ese tipo de aceite para su elaboración, cuando leas la explicación del asterisco, notarás que sólo han empleado un pequeño porcentaje.

Esto debe importarte, si eres de las personas que siempre buscan la forma más saludable de cocinar. Algunos ejemplos son más notorios que otros. Aquí te mostramos una lista de los 10 false friends que pueden resultarte más sorprendentes, en lo que se refiere a la alimentación:

Los zumos de frutas

Aunque no lo creas, la mayoría de las veces que crees que estás bebiendo un zumo, no lo estás haciendo, sino que estás consumiendo son néctares. Esto es importante saberlo porque la diferencia radica en el porcentaje de frutas utilizadas para su elaboración. En los néctares, aun cuando puedan ser más costosos, solamente la mitad del producto es fruta, y la obra mitad es solamente agua con azúcar o edulcorantes artificiales.

La carne picada

Si no sueles comprar la carne directamente en la carnicería, viendo cómo es manipulada por el carnicero, te sugerimos leer la etiqueta, pues la carne picada que viene en la bandeja quizás no es lo que esperas. Se trata más bien de un preparado que puede contener carne en un 65% y un 90%, y el resto puede tratarse sólo de una mezcla a base de espesantes, proteínas de soja, almidón, conservantes y colorantes, sin mencionar que las proporciones de grasa son mucho mayores. Desde este punto de vista, sale más costoso comprar la carne en bandeja, puesto que ni siquiera estás comprando la cantidad que piensas.

Calamares congelados

Aunque parezcan anillas de calamar, lo que en realidad solemos comprar son anillas de pota, la cual pertenece a la misma familia del calamar, sólo que se trata de otra especie más grande y dura, pero sometida a un proceso –a base de agua y fosfatos- que la hace más blanda, tierna y blanca. Por esto, es más económica que el calamar, y aunque esté indicado en la bolsa, suele estarlo en segundo plano.

Palitos de cangrejo

Son palitos, pero no tanto de cangrejo, sino que usualmente están hechos a base de surimi, una sustancia proveniente desde Japón, y se obtiene a partir de la repetición de un proceso de lavado de diversos pescados, incluso pollo, hasta conseguir una pasta, a la cual se le agregan aditivos, colorantes y conservantes para darle el tono naranja, propio de la carne de cangrejo.

El jamón York

Bajo esta denominación “York” es posible encontrar cualquier clase de carne de cerdo, pero nunca de jamón. Mientras el jamón se elabora con la carne de las patas traseras del cerdo, el York se hace de la misma forma, pero utilizando otras partes menos nobles y baratas. Incluso, debes prestar atención cuando lees “extra jugoso” pues, de acuerdo con la OCU, esto significa que es de menos calidad, ya que estamos en presencia de mayor agua y menos carne.

Chocolate blanco

Debemos tener total precaución cuando salimos en busca de chocolate blanco, pues lo que consumimos no tiene nada de chocolate, ya que el chocolate se obtiene a partir del cacao, y lo único que lleva el chocolate blanco es ¡manteca de cacao! Se trata de una mezcla de manteca, leche, azúcares y aromas. De acuerdo con la normativa europea debe contener al menos 20% de manteca de cacao, 14% de sólidos lácteos y 3,5% de grasa de leche, sin embargo, puedes imaginar que el resto de los ingredientes se trata de azúcar y edulcorantes, pero nada de cacao.

Queso rallado para gratinar

Esta es una mala noticia para quienes les encanta el queso, o para quienes le colocan un 50% en sus comidas para fundirlo o gratinarlo, pues, resulta que ese queso rallado, no es en realidad queso, sino un producto lácteo, obtenido a partir de grasas vegetables, mucho más baratas que la grasa láctea.

Patatas fritas de bolsa

Además de que no forman parte de una alimentación saludable, dado que su composición es rica en azúcares y grasas saturadas, tampoco se trata totalmente de patata, sino sólo la mitad y el resto está compuesto por otras sustancias, tales como la harina de arroz, almidón de trigo, aceites vegetales, especias y sal.

Trozos de bacon

Aunque creas que los paquetitos de bacon que compras para freír, y acompañar tus patatas o espaguetis, son realmente bacon, estás en un error, ya que se trata de trozos de harina de soja con potenciadores del sabor, y apenas un porcentaje mínimo de bacon real.

Miel

A pesar que este alimento posee un índice glucémico alto, es muy sano, y el primer indicador que se trata verdaderamente de miel, es su costo, pues, suele ser caro. Por este motivo, debes estar atenta cuando compras miel y la consigues a un precio mucho más barato que otras, ya que tal vez podrías estar frente a miel alterada, y esto no sólo ocurre en nuestro país, sino que, de acuerdo con Food Safety News, pueden existir ciertos fraudes y engaños relacionados con la seguridad de los alimentos, y un 76% de la miel que puede comprarse en los supermercados puede haber sido trata con un proceso, denominado ultra filtración, que hace imposible rastrear su origen.