Triduo gastro Grazalema II-degustJornada dedicada a Villaluenga, el más alto y el más pequeño pueblo de la provincia gaditana, en este fin de semana en Grazalema como campamento base. La localidad comenzó su decadencia tras el paso de las tropas francesas en el siglo XIX. Allí ratificamos su perfil quesero, y supimos de su vocación por la espeleología y por la poesía del 27.

Pero antes tuvimos que enfrentarnos al desayuno colosal que gastan por estas tierras: rebanada tamaño XL, manteca blanca y colorá, gran aceite del lugar, plato de jamón bien cortado, y el café al gusto. Todo eso era de verdad. Creo que el grupo pasó la prueba sin poner pega alguna. ¡Bien por el Mesón Los Alamillos!.

En Quesos Oliva (ecológicos por cierto), nos esperaban para comenzar a hacer los quesos del día, habiendo cumplido puntualmente las 230 ovejas con su donación de leche matinal, mediante ordeño manual in situ. Leche que luego las delicadas manos de Delia (gerente tras la jubilación de su madre, Rosario Oliva) mezclarán cuidadosamente con el cuajo (estómago del chivo lechal) además de agua y sal, dejándola reposar alrededor de hora y media. Serán unos 80 litros de leche, para un proceso que se repite cuatro meses al año en esta quesería desde hace 40 temporadas.

Triduo gastro Grazal II-quesosLa mezcla queda aprisionada en los recipientes –empleitas- para dar forma al futuro queso, mientras que el suero va cayendo por el canalillo del entremijo a la pitera, en un característico sonido que pudimos escuchar desde la entrada de la quesería. La jornada de hoy producirá 9 quesos (6 por la mañana y 3 por el ordeño de la tarde). Con 60 días de maduración, los quesos quedarán libres de toda bacteria. La ganadería propia de Quesos Oliva tiene la máxima calificación, la M-4, para su oveja merina. Un ejemplo de empresa familiar, sostenible y conservadora de la calidad de su producto.

Triduo gastro Grazalema II Pérez ClotetUna visita sorprendente fue la que hicimos al Centro de Interpretación de la Literatura, en lo que fue la casa familiar de Pedro Pérez Clotet, escritor y poeta de la Generación del 27. Uno de sus hijos nos mostró la vivienda conservada con sus enseres originales, así como un pequeño museo en el soberado, que alberga reproducciones de cartas y fotografías del dueño con los escritores y personajes de la época –Miguel Hernández, Alberti, Juan Ramón Jiménez, Manuel de Falla, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda o Pedro Salinas, etc., además de ejemplares originales de la revista literaria más prestigiosa –Isla- , fundada por Pérez Clotet. También documentación sobre el extinto Patronato de Misiones Pedagógicas para la alfabetización rural.

Villaluenga fue cabeza del señorío de Las Siete Villas, con una población que se desperdigaba por sus barrios alto y bajo, a través de corrales de viviendas. Parte de sus apellidos descansan en su curioso cementerio, integrado en los restos de la iglesia de El Salvador, quemada por las fuerzas napoleónicas. También su plaza de toros es única, de forma octogonal y muros de piedra, con gradas “supletorias” que parecen prestarle las montañas.

Un placer recorrer el edificio y su valioso legado cultural, recuperado para el pueblo y el visitante. Hoy funciona como la Fundación Pérez Clotet.

No perTriduo gastro Grazalema II degustdamos de vista lo más nuestro: una degustación “doméstica” de la Quesería Oliva en su patio, con el mosto del lugar. Experiencia inolvidable, rodeados de macetas, tinajas, mantelitos domésticos, vajilla decorativa y labores de encajes de feliz abuela. Un rincón acogedor para este grupo de blogueros que literalmente “llegó a flipar” con el requesón de los Oliva.

El restaurante Los Llanos-La Posada (perteneciente a la red de Tugasa) fue el lugar elegido para el almuerzo bloguero. Paredes de piedra, madera serrana en el mobiliario, el restaurante ofrece menús tradicionales de Villaluenga.

Triduo gastro Grazalema II-PosadaLos platos: 1) Ensalada de col, zanahoria, queso y manzana Golden. La salsa a base de mostaza antigua, perejil, aceite y albahaca. 2) Sopa de espárragos con huevo, un plato para disfrutar que estoy dispuesta a copiar en mi casa, y que lleva ajo, cebolla, pimiento verde, pimentón y comino, espárragos y el huevo cuajado en el caldo.  3) Rabo de toro con calabacines, un plato muy eficaz y así lo dijimos al cocinero, Julio.  4) Venado en salsa, macerado previamente en vino tinto, muy bien, y 5) Garbanzos con tagarnina (con este plato también hubo aplausos).

Lo que quedaba de tarde-noche la dedicamos al café y al chocolate. Aún quedaba programa de visitas al día siguiente.