Hablemos del ayuno

El ayunoCon motivo de la feria de productos ecológicos Biocultura, celebrada en Sevilla en marzo pasado, llegó a mis manos un ejemplar de la revista The Ecologist, que entre otros temas relacionados, incluye varias páginas sobre el ayuno. Lo trata como opción terapéutica de la medicina naturista.

Son varios artículos los que analizan el ayuno bajo los titulares El ayuno como terapia, Ayunar para curar, Beneficios del ayuno, Ayuno Terapéutico, indicaciones y desarrollo; y Ramadán, algo más que dejar de comer. Sin ánimo de recoger toda la información sobre esta práctica, resumiré lo más básico, junto a los 10 beneficios que indica el autor del libro “El poder curativo del Ayuno”, Karmelo Bizkarra.

La revista define el ayuno como una técnica de autocuración para el tratamiento de un buen número de enfermedades, utilizado desde la antigüedad como “limpieza corporal, descontaminación mental y búsqueda de claridad espiritual”. Al parecer, la restricción alimentaria fue muy utilizada en el siglo XIX en enfermedades agudas.

El ayuno a agua consiste en mantener el cuerpo bebiendo agua, para que el organismo se nutra de sus propias reservas. El ayuno comienza cuando nos saltamos una comida y termina cuando se consumen todas las reservas de nutrientes que tenemos almacenadas. Al principio, en las primeras horas el cuerpo consume el azúcar o glucosa, luego transformaría sus reservas grasas y luego sus proteínas. A partir de ahí, empezaría la llamada inanición, o bien el final del ayuno.

Los beneficios según The Ecologist serían:

1.- Facilita el descanso general y completo de los órganos vitales.

2.- Detiene la ingesta de alimentos que se descomponen en el intestino e intoxican al cuerpo.

3.- Vacía el tubo digestivo y se deshace de las bacterias de putrefacción.

4.- Da a los órganos de eliminación una oportunidad para facilitar su trabajo. Favorece la eliminación y desintoxica el organismo.

5.- Reestablece la bioquímica y la fisiología normal y sana.

6.- Favorece la desintegración y absorción de pus y flemas, derrames, depósitos, tejidos “enfermos” y tumoraciones.

7.- Rejuvenece las células, tejidos y órganos del cuerpo.

8.- Permite la conservación y recanalización de la energía vital.

9.- Incrementa la capacidad digestiva y de asimilación de nutrientes, tanto en el aparato digestivo como en cada una de las células del organismo.

10.- Mejora la percepción por los sentidos (ver, escuchar, oler y gustar). El ayuno despierta la sensibilidad.

El ayuno a base de agua es el más practicado, aunque también el de infusiones, caldos, zumos u otras sustancias.

Las fases del ayuno serían el consumo de glucosa (24 horas), consumo de lípidos (40 días para un varón), y por último, consumo de proteínas que marcaría el límite del ayuno. El ayuno pone de manifiesto los límites del propio cuerpo.

Personalmente creo que dejar de comer en determinados momentos hace descansar al organismo y ayuda a su limpieza, sobre todo en caso de intoxicaciones o sobreingestas. Y lo veo como una respuesta a la filosofía de los excesos alimenticios de nuestra sociedad, que a veces come sin apetito y cualquier cosa. Pero pienso sobre todo, que lo más importante es comer menos y más sano, limitando aquellos caprichos que no necesita nuestro cuerpo, es decir, los alimentos superfluos.

El ayuno -pienso- es una decisión personal y arriesgada, que debe tener en cuenta la edad, el tipo de vida y la información sobre el funcionamiento del propio cuerpo. No está indicado para la generalidad de la población, y en cualquier caso, se debería contar con asesoramiento médico.