Blogueros en Bolonia2El pasado sábado, un grupo de amigos blogueros y asimilados por el cariño (siempre), tuvimos oportunidad de hacer una visita a las ruinas de Baelo Claudia (Bolonia, Tarifa, Cádiz), junto con la quesería de Inma y Jesús, bajo la marca El Cabrero de Bolonia, en un enclave espectacular de la naturaleza, con montaña y mar, y de producción ecológica.

Pilar fue nuestra guía en la visita por las ruinas de la antigua ciudad romana, partiendo de su Centro de Interpretación construido en 2007 con proyecto del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, y que cuenta con museo, salas, biblioteca, etc. El entorno mira exactamente al Estrecho de Gibraltar, frente a la ciudad marroquí de Tánger. Y el cielo azul es el fondo de este paisaje para una pintura de bellos restos arqueológicos, que un día fueron una importante ciudad-factoría de salazones.

Blogueros en BoloniaBaelo Claudia se funda en el siglo II, en el término actual de Tarifa, frente a la playa, destacando sus dunas en la parte natural y la piedra ostionera en la parte constructiva, que aún se contemplan en sus columnas. La ciudad contaba en su recinto amurallado con 40 torres de vigilancia y 3 acueductos. El agua no solo servía para el consumo humano de unos 2.000 habitantes fijos, sino también para los usos industriales.

Si bien comenzaron las primeras excavaciones desde 1917 a 1921, a cargo de la entidad francesa Casa Velázquez, en 1966 se retoman los trabajos que continúan en la actualidad, incluyendo el necesario desvío de la carretera tras los descubrimientos arqueológicos.

La ciudad tenía una superficie de unas 13 Ha, en forma de un “piano de cola”.  Contaba con edificios públicos y viviendas de alto nivel económico. Fuera de la misma se situaba la necrópolis, con 3 zonas diferenciadas. A resaltar, la estatua de Trajano, aparecida en 1980, cuyo original se encuentra en el Museo de Cádiz.

Pudimos contemplar en nuestro recorrido guiado las antiguas piletas de las factorías de salazones (el atún se capturaba dos veces al año, ida y vuelta). Baelo Cladia también vivía de la elaboración del garum, salsa muy apreciada, elaborada para pescados pequeños. Los soldados la llevaban consigo también por atribuírsele propiedades curativas. En las ruinas persiste la llamada piedra jabaluna o piedra de Tarifa.

Otros ruinas notables son la basílica (palacio de justicia y tratos comerciales), luego cedida como templo a los cristianos, con columnas jónicas y compuestas en segunda planta); así como el Maquelum o mercado de abastos, que tuvo dos plantas y 14 puestos, con una pequeña capilla dedicada al dios Mercurio.

Se estima que está excavado un 15-20% del total de la superficie de Baelo Claudia. Pueden distinguirse perfectamente termas o baños públicos y el teatro, con sus diferentes zonas de público según categorías sociales y que hoy alberga funciones teatrales en la época estival; igualmente quedan medio en pie varios templos de ofrendas y una fuente monumental que traía agua de la sierra, debajo de un pequeño altar, incluyendo la diosa Isis, divinidad egipcia.

En el siguiente post hablaremos de nuestra visita a El Cabrero de Bolonia, un ejemplo de proyecto artesanal, cultural y sostenible. Un bloguero siempre debe estar atento a aprender, y más en un lugar como éste, ciertamente mágico.