La Curiosidad con MauroHicimos bien en empezar el almuerzo-tapeo en hora de guiris, a la una de la tarde, porque un domingo de “Carnaval Chiquito” no convenía retrasar la comida, bajo pena de no encontrar hueco. En fin, entramos en el nuevo establecimiento de Mauro, recién aterrizado en Cádiz, en calle Veedor, que inexplicablemente aún estaba en nuestra lista de tareas pendientes.

El local -de buenas posibilidades- ha pasado por varias manos hosteleras, y ahora es la nueva sede de La Curiosidad, bajo el lema explicativo de “Tatuando Paladares”, advirtiendo que las sensaciones de su cocina pueden marcar seriamente nuestros recuerdos. Con su nuevo emplazamiento, La Curiosidad amplía el atractivo gastronómico de esta zona del barrio gaditano de San Antonio-Mentidero, un entorno del siglo XVIII donde brillan los palacetes que huelen al Pozo de la Jara.

La Curiosidad frontalCon la llegada del joven Chef gaditano, el local se ha modernizado con decoración mural étnico/urbana, conservando la fisonomía del techo. La barra sigue siendo el plato fuerte de choque, con pequeños suplementos para apoyar junto a las ventanas. Dentro, continúa el pequeño salón para restaurante formal, que necesita lógicamente de la oportuna reserva. El llegar temprano, propició encontrar hueco y tranquilidad suficiente como para leer la carta con detenimiento y ser atendidos y asesorados por el servicio de camareros.

Nuestro paso por La Curiosidad fue breve, una especie de cata tapatológica de urgencia, aunque intensa, y que vino a ser la mitad del trabajo de la experiencia, pues falta aún el sentarse a comer. Pero aquí las tapas son el gancho culinario que demuestran que de lo sencillo se puede hacer lo grande. Atención a su catálogo:

La Curiosidad mosaicoEnsaladilla rusa con espuma de mahonesa y crujiente de pan. Excelente, suave y deliciosa tapa. Fue lo primero que pedimos. Abundante por cierto.

Nuestras papas aliñás con algas, mojama y lima. Fue la segunda tentación del mediodía. Estaban totalmente “abducidas” de los sabores curiosos. Un ejemplo del mejor aliño gaditano con otro toque.

Salmorejo, lomo embuchado y migas de chicharrones. Una tapa inevitable como representante de la verdura. Un plato justamente abundante, sabroso y bien presentado en formato y textura.

Croquetas Curiosas de Sánchez Romero, con toque de cítricos y queso payoyo. Mis inevitables croquetas de la casa fueron otra de las atracciones: jugosa bechamel, tamaño justo y rica preparación.

Canelón de pularda y setas, fuera de carta, fue ciertamente un plato inolvidable por elaboración y disposición en su complejidad.

Bomba rellena de carne al toro. Esta fue la mejor tapa de todas en mi opinión. ¡qué bien resuelta, integrada y presentada!. Deliciosa.

Por lo demás, el servicio atento y eficaz. Y el propio Mauro Barreiro recorriendo el pasillo de la barra para no perderse nada.

Esta visita a La Curiosidad fue un primer encuentro con la cocina de Mauro en las distancias cortas y los nombres de siempre, las tapas que conforman el hilo gastronómico de nuestras vidas. Pero claro, todas llevan un sello que las hace únicas.

Queda pendiente la degustación profunda de los platos de la sala.