Feliz cocina 2017.1No puedo pasar sin mi agenda culinaria. Ya lo conté en anterior ocasión. Ahí está, sobre la encimera, llena de borradores de recetas y de apuntes varios. Cada mediados de diciembre salgo a buscar una de formato semana vista para el año nuevo que se anuncia. Normalmente, ya el miércoles escribo la “programación” de la semana siguiente, de lunes a domingo, aunque sean los primeros platos. Luego, voy afinando con los segundos, las cenas –que llevan comidas complementarias- y de ese modo, me voy planificando el menú del día siguiente.

A veces hay cambios, claro: hoy no comes en casa, uno de los alimentos no se ha descongelado del todo, pensé que tenía de aquello y resulta que no, incluso descubres que algo se ha estropeado involuntariamente, y mil cosas imprevistas que pueden ocurrir en la cocina diaria. Pero aquí está mi agenda, con los platos principales a modo de guía para que el segundo complete un menú saludable, al igual que las cenas, que para nosotros –sobre todo cuando no cenamos fuera- son cada vez más ligeras.

Por ello, esa frase tan chula de ¿qué comemos hoy? me suena tan mal. Porque no entiendo la improvisación como método en la cocina. Yo tengo que tener previsto casi todo, empezando por la compra de los ingredientes que voy a necesitar. Y otro asunto importante es saber cuándo ponerme a cocinar….que luego con estos fríos de ahora, la cocina nocturna se hace inaguantable.

En fin, mi agenda para siete días, mi propuesta para comer de todo y lo más rico posible made in casa, minimizando las “importaciones manufacturadas” o precocinados. Con este calendario se pone en marcha la compra, la descongelación, el horario, el picado, la medición de cantidades, la distribución de raciones y el tiempo de enfriado para congelar correctamente.

La cocina de casa es un proyecto de trabajo constante, pero los recursos que se le dediquen, son sin duda la mejor inversión en salud.