En el último encuentro de Blogueros Cocineros, el super carnicero Paco Melero (de Vejer), tuvo el detalle de regalarnos una pequeña orza (recipiente de barro) con manteca colorá. Además de para alguna que otra tostada para desayunar, hemos empleado este tradicional manjar en la cocina: un potaje de garbanzos con verduras (en sustitución del chorizo) y en unos champiñones al ajillo. El resultado, genial.

Recordatorio: la manteca colorá es la manteca de cerdo elaborada con trozos de carne de cerdo -normalmente- y pimentón, y por eso lleva ese color anaranjado tan espectacular. Se le añaden también orégano y laurel además de otros ingredientes al gusto. Es un producto artesanal que conserva la misma receta de siempre, al menos en las buenas carnicerías.

Tengo que confesar que en mi niñez la manteca colorá era muy frecuente en casa. Pero en los últimos tiempos, este alimento estaba un tanto demonizado por aquello de las grasas saturadas como responsables del sobrepeso y el colesterol. Y hay que decir también que –según los carniceros- hoy los cerdos llevan bastante menos grasa que hace treinta años.

20150605_182700_1Pero durante muchos años hemos estado escuchando que las grasas de los alimentos en general son perjudiciales, como si fueran las únicas responsables de las grasas que llega a almacenar nuestro cuerpo. Esto no es exactamente así. Los expertos señalan otros componentes alimenticios cuyo exceso en el consumo contribuyen también a almacenar grasas, como los hidratos de carbono y las proteínas (es decir, los filetes a la plancha también engordan en exceso).

Pero además, los dietistas-nutricionistas están declarando la necesidad de introducir grasas en la dieta para perder peso,  sobre todo por su efecto saciante. Eso sí, es importante analizar la calidad de la grasa para que sea saludable o no.

Hay que decir que las mejores grasas son el aceite de oliva virgen extra, el aguacate, los frutos secos y el pescado azul. Supongo que la manteca colorá debe tener un perfil nutricional de muchas calorías, pero también es cierto que no lleva ingredientes procesados más allá de algunas especias tradicionales. ¿Serían grasas trans naturales o me equivoco….?

Por ello me atrevo a decir que la manteca colorá es –puntualmente- una buena alternativa para la cocina. En el caso de mis garbanzos (una cucharadita solo), sustituyó al chorizo y en el de los champiñones, le dio un poco de grasa y de sabor. El potaje llevaba además judías verdes, ajos, calabaza roja y zanahorias, verduras frescas que neutralizarían sin duda el efecto.

Las dietas son buenas en su conjunto, es decir, si contienen variedad de alimentos frescos en su dosis adecuada (ver consumo de frutas y verduras).

Además, los últimos estudios están desvinculando el riesgo cardíaco del efecto de las grasas saturadas. Peor están vistos los hidratos de carbono y, sobre todo, los azúcares.

Personalmente creo que la manteca colorá hecha como antes es mucho más sana que esos chorizos que venden en los super con tantos aditivos, conservantes y colorantes, que al final llevan poquísimo chorizo….

Si he hecho o dicho alguna barbaridad dietética ruego me lo digáis.

¡Gracias, Paco Melero!