Conferencia Tía Norica Desirée

El pasado 22 de diciembre asistimos a una conferencia titulada “La increíble historia de la Tía Norica” en el Centro Reina Sofía de Cádiz, a cargo de Desirée Ortega, filóloga, escritora, crítica de teatro y doctora por su tesis sobre los títeres gaditanos. El acto estuvo organizado por la Asociación Cádiz Ilustrada, y coincidía en hora con la representación del Auto de Navidad, uno de los guiones más conocidos de la Tía Norica.

Gracias a la investigación llevada a cabo por Desirée Ortega, la Tía Norica tiene ya una biografía a modo de documentado curriculum universitario, avalado por multitud de artículos de prensa de hace más de 200 años. Por ello, hoy la compañía de títeres vuelve a estar más viva que nunca, tras haber recibido además la medalla de oro a las Bellas Artes.

Se calcula una antigüedad para el personaje desde finales de siglo XVIII, pues en 1815 tenía su propio teatro. Para contextualizar, Desirée se refirió a la existencia de un extenso artículo de prensa sobre la Tía Norica de León y Domínguez publicado en Diario de Cádiz en 1893. Para su tesis recopiló datos de fuentes primarias, estando abierta la investigación. Todo ello puede dignificar el teatro de títeres, donde La Tía Norica es un fenómeno reconocido, incluso García Lorca hace referencia a ella.

En el contexto español “títere” es un término más genérico, que abarca guiñol, muñeco de guante, marioneta de hilo, etc.. En cuanto a su historia, el primer títere es el hombre, títere de los dioses que rigen su destino.

El títere es a su vez icono con las figuras articuladas que representan a los dioses. Los autómatas, por su parte, son primitivos, robots o replicantes de los que Pinocho es su versión infantil, en cuanto que provocan  la ilusión de crear un ser con vida propia y nos hacen reflexionar sobre nuestra propia condición humana.

Hay muestras por todo el mundo: títeres asiáticos, sombras hindúes, títeres acuáticos de Vietnam, etc. Y películas con títeres, como La guerra de las Galaxias o programas de TV como las célebres Noticias del Guiñol….  Y un personaje casi universal con diferentes nombres según el país: Punch, Polichinela o Don Cristóbal, que representa lo peor del ser humano desde el Medioevo, con argumentos crueles, para un público acostumbrado a los espectáculos duros. Otro ejemplo es la lucha de caballeros con títeres de Italia, Teatro dei Puppi, aunque su origen pueda ser español.

15817695_653322441500921_74508703_oLos títeres de la Tía Norica son un patrimonio histórico, por su recorrido; artístico, por su creación y diseño; literario, por su producción de textos;  industrial, por su fabricación artesanal o su relación con las cofradías de oficios; por último, comercial, por su vinculación con la Feria de Navidad o del Frío. Ésta se celebraba del 8 de diciembre al 2 de febrero, en la que participaban comerciantes locales o foráneos, y propiciaba la proliferación de teatros efímeros.

El artículo de 1893 en  Diario de Cádiz habla de la familia Montenegro como creadora del espectáculo. En 1901 el historiador Augusto Conte Lacave cita los títeres en sus escritos y afirma que el propietario era genovés, aunque no cita nombre. Sin embargo el apellido Montengro es de origen gallego. El hallazgo de un documento firmado en 1866 por Dolores Jarpón, viuda de Montenegro, para realizar funciones en el teatro de su propiedad, en la calle Compañía número 14, permitió reconstruir la historia de los Montenegro. Era una familia gaditana ligada a la extinguida Hermandad de Carpinteros, donde también participaban artistas llegados de Génova, donde existía la costumbre del belén de figuras articuladas.

Pedro Montenegro y su esposa habitaron en la finca donde estaba el teatro derribada la finca y construida de nuevo en 1870, actual número 14 de la calle Compañía. El matrimonio sobrevivió a varias epidemias y Pedro participó en la defensa de la ciudad durante el Sitio de Cádiz. Tuvieron 12 hijos y en ocasiones hubo conflictos en la familia, como demuestran los matrimonios secretos de dos de sus hijas. Pedro Montenegro muere con 80 años y sobrevive  a muchos de sus vástagos que actuaban también en las representaciones. Se conservan documentos de su puño y letra, como una petición de autorización para sus representaciones de 1836, en el archivo municipal de Cádiz

 El teatro de la calle Compañía servía para representaciones escénicas, bailes, teatro de aficionados, exhibiciones de fenómenos de feria, e incluso para experimentos científicos. Así lo explica, por ejemplo, Francisco Flores Arenas, médico y político, que hace críticas y descripciones de los títeres de la Tía Norica. El teatro tenía 318 localidades y fue derribado en 1870. La familia entonces deambula por diversos locales y tienen lugar varias versiones e imitaciones de los títeres, incluso en otras ciudades como Sevilla, Córdoba y Madrid, por lo que el personaje alcanzó gran fama. En el siglo XX la familia se diluye, aunque hasta 1919, aproximadamente, siguen las representaciones de los Montenegro.

Otros artistas relacionados con la compañía de títeres fueron Luis Chaves, gran fabricante escénico (Ver barraca de Chaves) y tenor, así como su yerno Manuel Martínez Couto. El personaje de La Tía Norica fue interpretado por un hombre a principios del siglo XX y luego por Rosario Núñez del Río, que participó en la compañía, junto con su marido Miguel Torres.

En cuanto a las técnicas, son títeres de peana y percha (cruceta), con seis hilos que le dan gran movilidad. La tramoya es semejante a la de un teatro de caja italiana como el Falla, pero en menor tamaño.

De 1836 a 1844 los textos definitivos comienzan a conformarse. La Tía Norica es, como afirmaba Lorca, la cuñada de D. Cristóbal, pues este personaje también se incorpora al retablo junto con divertimentos infantiles y otras obras ajenas como el Tenorio.

En 1851 la Tía Norica describe la llegada del ferrocarril a Cádiz (tren de Cádiz-El Puerto), y en 1914 habla del aeroplano Garnier. Los títeres son también cronistas de la época.

La prensa nacional de la época se refiere a la Tía Norica como tradición de Cádiz, donde se mezclan  lo profano y lo sagrado, junto a sainetes de González del Castillo con antiguas figuras que representan el cambio de año, o de estación como la vieja Cuaresma.

En 1813 la prensa gaditana cita los periódicos sevillanos El Tío TremendaLa Tía Norica indicando que imitan personajes de Cádiz. El personaje Batillo, nieto de la Tía Norica se convierte en protagonista en el siglo XX,  cuando Manuel Martínez Couto, director de la compañía, atrae a los niños como público.

Durante todo el siglo XX continuaron las representaciones de la Tía Norica, incluso durante la guerra y encontramos peticiones de representación con sello republicano. Llega el cine y el espectáculo decae, pero continúa como tradición con la familia de Joaquín Rivas y en el teatro de la calle Arbolí.

El investigador Carlos Aladro, estudia el tema y graba los testimonios de los últimos titiriteros. En 1978 el Ministerio de Cultura compra el material (las marionetas originales) que hoy se expone en el Museo Provincial de Cádiz. Se conservan incluso libretos de autos de Navidad y del Sainete, y de otras obras. Se exponen en Sevilla en 1982 y se recupera la antigua compañía en 1984 realizando réplicas del materia expuesto en el Museo.

Desde 2012 continúan regularmente las representaciones en el nuevo Teatro de Títeres La Tía Norica (antes Cómico) de la gaditana calle San Miguel, a través de la familia Bablé. En el futuro, el material actual de La Tía Norica tendrá su sede teatral en el Museo del Títere como aliciente para el turismo y legado para el futuro

Junto a esta conferencia, Desirée impartió una interesante ruta guiada por los lugares noriqueros del centro de Cádiz.