15400895_706873422810364_2304451615042526713_nMagnífico programa de la 2tve del pasado lunes sobre los llamados Superalimentos, una moda creada por la publicidad alimentaria que nos invade y que, de la mano de las multinacionales que controlan el mercado, llega hasta los lineales de las tiendas de alimentación.

Cuatro expertos opinaron sobre esta cuestión: Yolanda Sanz (médico y escritora sobre alimentación infantil), Gonzalo Reguera (técnico Mercamadrid), José Esquinas (ingeniero agrícola de FAO) y Aitor Sánchez (dietista/nutricionista y bloguero y escritor de Mi Dieta Cojea). Cuatro facetas de la alimentación: la salud, la distribución comercial, la agricultura mundial y la calidad de nuestra dieta.

Una hora de duración tuvo el programa, que además incluyó varios pequeños reportajes realizados en tiendas de alimentos frescos y gourmet. Intentaré resumir lo que se dijo en él:

  • El término superalimento no está reconocido por la Unión Europea. Es un alimento con características muy positivas, pero como complemento, no para sustituir en la dieta.
  • Al término superalimento se le suele unir ciertos tópicos relacionados con el modo de comer y el modo de combinar los alimentos, pero solo consiguen distraer el concepto de nutrición.
  • No necesitamos superalimentos. Por ejemplo, la quinoa no supera en nutrientes a los garbanzos. Además, al producirse de un modo intensivo, disminuyen sus nutrientes.
  • Las multinacionales están haciendo negocio a través de la uniformización de los alimentos, que son rentables si cumplen unos parámetros materiales en detrimento de sus propiedades nutricionales.
  • El consumidor no va a recibir ningún beneficio extra en su salud por el hecho de consumir estos superalimentos, sino por tomar una dieta equilibrada y variada.
  • La publicidad rebautiza una serie de productos como superalimentos, que en realidad son antiguos, y por ello multiplica sus precios por 200.
  • Un total de 10 multinacionales controlan el 90% de la producción mundial, por lo que los alimentos recorren miles de kilómetros para llegar a nuestros lineales, perdiendo olor y sabor, a favor de productividad y resistencia.
  • El consumidor actual quiere de todo y siempre. Se desea el alimento con estándares de perfección, alejado del modo tradicional. Nos están engañando cuando vamos a comprar y sobre todo en el etiquetado.
  • El acto de comprar es un acto político que va a suponer apoyar a dos corrientes distintas: a las multinacionales o al entorno. El comprador tiene responsabilidad con sus actos. Un carrito de la compra es un carro de combate.
  • La salud es algo más que comer superalimentos. Los suelos actuales están empobrecidos y llenos de abonos químicos para optimizar el tamaño. Es necesario volver a los cultivos tradicionales.
  • La publicidad de los alimentos tiene en España poca regulación. Nos convencen de las bondades de una serie de alimentos para el desayuno, que no son saludables.
  • En España gastamos 2.000 millones de euros en “productos milagro”

Y ésta sería la “carta a los Reyes Magos” que escribirían los invitados al programa en relación con la alimentación sana:

GONZALO REGUERA: formación e información para el consumidor para saber lo que come. Más exigencia al consumidor y valorar más el alimento.

JOSÉ ESQUINAS: investigación para conocer los alimentos con más poder nutritivo. Evitar el despilfarro. Producimos un 60% de más que luego hay que tirar, a pesar de los recursos consumidos.

AITOR SÁNCHEZ: disminuir el consumo de productos procesados (de baja densidad nutricional)y aumentar las materias primas. Más mercado y menos supermercado.

YOLANDA SANZ: conciencia para todos, evitando la manipulación de la multinacional, porque nos lo creemos todo. Responsabilidad.

Toda esta información me ha resultado muy interesante. Pero no se habló de la formación en cocina, es decir, si hay que comer garbanzos, hay que enseñar cómo guisarlos, por ejemplo. Los sabores y olores de la cocina casera deberían enganchar a la gente, en lugar de dejarnos llevar por la dictadura de la industria alimentaria.

Un carrito de la compra = un carro de combate. Me gusta.