Bodegas Gongora1Una buena idea para una mañana soleada de sábado invernal: visitar una bodega. Nos la enseñó Rocío Silva, concejal de cultura del Ayuntamiento de Villanueva del Ariscal (Sevilla), dónde se ubica Bodegas Góngora, fundada en 1682 y aún activa, bajo el título de “criadores – exportadores de vinos”.

Se atribuyen los primeros cultivos de viñedos en esta zona del Aljarafe sevillano a los fenicios, allá por 1200 años a.C. La bodega se ubica a 14 kilómetros de Sevilla, a 160 m sobre el nivel del mar y a 40 km de la costa en línea recta. El suelo es de tierra albariza que reserva la humedad para el caluroso verano de la zona.

Entre las variedades de uva cultivadas están la zalema, mantúa, pedro ximénez, etc., algunas de ellas desaparecidas. Ahora se planta el garrido fino, de bello racimo, pellejo fino, con matices dorados.

Los roBodegas gongora2manos continúan con el cultivo de vides y olivos, convirtiendo a la zona en la despensa de Roma. (Por recordar, el Monte Vestaccio, hecho de ánforas de barro de cerámica de Triana, que transportaban el aceite y el vino, según Estrabón).

En el año 476 cae Roma y acaba el tráfico comercial. Llegan los visigodos pero continúan las bodegas. En el 711, los árabes dicen no beber en público, pero sí en privado. Sigue la explotación bodeguera.

Un documento conservado de 1253 demuestra que el rey Fernando III conquista Villanueva del Ariscal y regala la villa a los Caballeros de la Orden de Santiago, que procedían de León.

En 1492, con el descubrimiento, Sevilla es puerto de las Indias, y de ella salen las ánforas para América, con 1/3 de fruta, que en realidad era vino.

En 1649 con la epidemia de peste, enferman las cepas y desaparecen. Pero Fray Junípero Serra lleva algunos sarmientos a América y con el tiempo, vuelven a plantarse aquí.

Una vez dentro de la bodega, se citaron algunos términos habituales como bocoyes (barriles), que se disponen en cachones o filas; andanas, las hileras horizontales, que son criaderas, etc. Para oxigenarse, el vino se cría en roble americano, antes fabricado en madera de cerezo. Se aludió a la pérdida del oficio de tonelero.

La pisa de uva se realizaba en septiembre, con la fiesta deBodegas gongora4 la vendimia. Se iba preparando el mosto o vino joven, “Por San Andrés (30 de noviembre), el mosto, vinagre o vino es”. El mosto ha de beberse con frío, con fermentación natural. El mosto se puede conservar todo el año.

También se explicó el sistema de soleras y criaderas para hacer vino fino. Se pasa 1/3 de vino de la segunda a la tercera criadera una vez al año, y de la 3ª a la cuarta, que es la solera. Lo que se llama correr escalas. Y con 3 años, se obtiene el vino fino. Otros vinos necesitan más tiempo.

En las bodegas no se quitan polvo ni arañas, pues sirven de comida a los mosquitos que pueden atacar al vino. En las soleras, se necesitan 6-7 años para hacer amontillados, a los que se les encabeza con alcohol vínico, alcanzando los 17-18º de alcohol.

El arrumbador es el empleado que vigila los bocoyes y sabe siempre el contenido de cada barril. Bodegas gongora3Cada barril tiene una capacidad de 600 litros. El barril se ensambla con hierros, siendo muy útil el óxido que produce. La bodega tiene también algunas nomenclaturas eclesiásticas (sacristía, boca del diablo, etc.).

Tras las naves de la bodega nos dirigimos a la sala de la viga de husillo y quintal, una palanca de segundo orden, para una potencia de 75.000 kgs. Tal vez sea la mayor de España que se conserva, con 17 m. de largo, ensamblada solo con cuerda de cáñamo y torres de contrapeso de Pino Flandes, y está fechada en el siglo XVII.  No tiene carcoma, pues fue cortada de un árbol durante la última luna de otoño.

Tras los sucesivos prensados de la uva, cada uno se destina a una calidad de vino, siendo el cuarto prensado para elaborar licor.

bodegas gongora5La visita continuó con el resto del complejo, llamadoa Hacienda Pata de Hierro, y que contiene lugar de trabajo, casa familiar y capilla.

También pudimos contemplar la sala de embotellado que es artesanal (años 60 del pasado siglo), y se habló del oficio de toneleros, hoy casi perdido.

Bodegas Góngora es una de las más activas de la provincia de Sevilla, en su labor de sacar nuevos vinos al mercado. Concretamente, hace dos meses que ha etiquetado un vermut, bajo el nombre de Yriarte, uno de los apellidos históricos de la familia, de origen navarro.