El otro lado de la mesa0Ha sido una despedida en paz pero en realidad no se la esperaba. Se ha ido un trozo de la gran familia gastronómica gaditana, se ha perdido una parte de la infraestructura de campo de las Cosas de Comé más universales. Y faltará una parte del equipo titular que ha jugado en la primera división de la culinaria de esta provincia.

Se ha ido la amiga, la colaboradora, y la viga de contrapunto de la opinión. Hoy todos los blogueros de Cádiz estamos tristes. La mayoría sabemos lo que es escribir junto a un revisor, un consejero y, alguien que se fije en los detalles menores a modo de puntos sobre las íes.

Conocer la hostelería en directo, valorar la cocina, descubrir las nuevas ideas, probar de primera mano las recetas, y todo lo que constituye el mundo de la gastronomía no es lo mismo cuando uno va solo. En un plato caben muy bien dos tenedores sincronizados.

En el caso que nos ocupa, pudimos contemplar de cerca la felicidad de ambos miembros del equipo, convertido en más que dos, por la suerte mutua de haberse conocido, comprendido y haberse puesto a trabajar en lo mismo, como empezando de nuevo en mitad del camino de sus vidas. Nada en la vida como un cómplice adaptado a la piel del propio ser. Nada como un compañero que juegue en tu alineación para salir en cuarta sin miedo hacia cualquier sitio.

Aprovecho para grabar su pérdida en nuestra memoria, su labor, su utilidad humana en la compañía y el entendimiento, que permitió crecer, continuar y reforzar el mensaje de la mejor comunicación. Y me reservo el recuerdo del último abrazo que le di allá por el mes de mayo.

Al final, es archivar el valor de esos buenos años que fueron de verdad, y lo mucho bueno que han dejado por aquí. No se puede desperdiciar lo vivido, aunque ahora el trabajo y el amor estén en un solo lado de la mesa.

D.E.P. Manuela, ya inmortal en mi blog.