Tricentenario MRavinaEl pasado jueves asistimos en el Archivo de Indias a una interesante conferencia pronunciada por su director, el gaditano Manuel Ravina, bajo el título: La Casa de la Contratación del Comercio de Indias desde Sevilla a Cádiz. Asistieron la presidenta de la Diputación de Cádiz, Irene García, y José Joly, presidente del Grupo Joly.

Previamente José Joly repasó la trayectoria del Diario de Cádiz, principal cabecera del grupo, fundado en 1867 como nuevo periodismo, cuando siglo y medio antes se había trasladado la Casa de la Contratación a Sevilla.

La presidenta de la Diputación pidió eliminar la confrontación entre provincias para poder crecer, basando sus palabras en un liderazgo compartido para la próxima doble celebración del traslado de la Casa de Contratación y del V Centenario de la Vuelta al Mundo desde Sanlúcar, primer acto de globalización conocido.

Manuel Ravina partió del trabajo de investigación histórica que realizó hace 32 años, citando el origen y destino de los cuatro viajes de Colón, ninguno de ellos en Sevilla, y sin que existiera un organismo regulador de la carrera de Indias en productos y personas.

Por ello, en 1503 se crea la Casa de la Contratación en Sevilla por Real Decreto, como organismo administrativo, pero lo más importante es que el monarca le otorga el monopolio del comercio. Ningún barco, mercancía o persona podría salir por ningún puerto distinto de Sevilla. La recaudación para la Corona se fija en 1/5 parte del beneficio.

La Casa de la Contratación autorizaba a los comerciantes a su actividad, prohibida a gitanos, protestantes, judíos o extranjeros, si bien todos ellos llegaron a América. También se crea el Consulado de Comerciantes, órgano privado para pleitos y con funciones recaudatorias. Y por último se funda el Consejo de Indias, sin sede fija, para asesorar al Rey.

Estos fueron los tres protagonistas desde 1503 hasta 1717. Ya en 1509 los comerciantes se quejan a la reina Juana y comienza un sistema que se consolida en el siglo XVI, imposible evitar el comercio en Cádiz.

La Casa de la Contratación fijaba la carga distinguiendo frutos de tierra y mercancías, con reparto o participación entre Sevilla, Sanlúcar y Cádiz. Cada vez eran más los barcos que salían y llegaban a Cádiz, debido a la inseguridad de la barra de Sanlúcar, y por la prohibición de comerciar a extranjeros, muy numerosos en Cádiz, y que buscaban un intermediario español para poder participar.

No obstante, en Holanda se publicaban las cantidades de oro que llegaban de las Indias, y que no coincidía con lo declarado en cifras oficiales, con un tráfico comercial desde la bahía de Cádiz a Holanda. Gran influencia de los extranjeros en Cádiz.

Otro elemento a tener en cuenta fueron las tarifas aduaneras que disminuyeron en Cádiz y que provocaron la salida de los barcos desde la bahía gaditana (según datos, desde 1667 y ya en 1679 oficialmente).

El siglo XVIII trae importantes cambios políticos y administrativos con Felipe V, a través de ministros extranjeros, que tomaron algunas decisiones precipitadas. De entonces fue la pérdida de Gibraltar, aunque era realmente Cádiz el objetivo de la flota inglesa, que intentó tomarla en los años 1588, 1596, 1625 y 1702.

El joven ministro José Patiño comprendió la necesidad de proteger la bahía gaditana y propuso reformas. Trasladó la Casa de la Contratación con funciones náuticas también, separando la parte marítima de la comercial, siendo él el primer intendente de Marina.

El 12 de mayo de 1717 se traslada la Casa de la Contratación y Cádiz se enriquece, construyéndose las murallas. Se crea en Cádiz la Escuela de Guardias Marinas, primero en el Castillo de la Villa y luego en San Fernando, y aparecen personajes como Jorge Juan y Antonio de Ulloa.

Tres personajes clave: el Cardenal Alberoni, Almirante Pes (presidente del Consejo de Indias) y José Patiño, presidente de la Casa de la Contratación. Un total de 71 empleados se trasladan a Cádiz.

En 1765 el rey ordena que todo vuelva a Sevilla y que todo extranjero esté a más de 20 leguas de la costa, pero había tratados internacionales que lo impedían. Cádiz usa Regidores, que son los que dirigen los pleitos y el abogado Francisco M. Herrera negocia y la Casa se queda en Cádiz. Al año siguiente se rompe el monopolio, que se va a San Sebastián con el privilegio de comerciar directamente con varios puertos. A los políticos se les escapa el control, y los barcos salen desde Barcelona, Santa Cruz de Tenerife, Málaga, San Sebastián, Bilbao, Coruña o Palma de Mallorca, entre otros.

En 1790 se suprime la Casa de la Contratación, y fue además perjudicial para la documentación histórica, pues desde entonces se perdió toda información sobre el comercio con las Indias. El remate lo puso el nefasto Manuel Godoy, que acabó con los restos del imperio.

Cádiz se identifica con el comercio. La catedral nueva la construyen los comerciantes. El Archivo de Indias se instala en el Consulado de Sevilla, único archivo de lujo existente en el mundo y que es patrimonio de la humanidad.