Cuevas del BeaterioPor suerte para todos, Cádiz se abre a nuevos alicientes culturales, pequeños espacios respaldados por la historia debidamente documentada, todo ello sin molestar el orden establecido en sus vigentes trazados urbanos. Estamos hablando de los proyectos de Eugenio Belgrano, un joven emprendedor y dinamizador de la cultura y de sus fundamentos históricos bajo el subsuelo. Ya hablamos de su labor en esta publicación.

El pasado jueves visitamos por fin las Cuevas del Beaterio, antiguas catacumbas situadas en la calle Valverde, cuya historia y usos dan idea de su utilidad en casi 400 años que ya tiene.

Este panteón perteneció junto con la capilla, la sacristía y el coro al Beaterio de Jesús, María y José, construido en 1633. La comunidad religiosa que lo habitaba -fundada por la hermana María José Isabel- la formaban unas doce mujeres de diferente condición, pertenecientes a la Orden Franciscana Tercera, con un modo más libre de organizarse y vivir que otras congregaciones. Con anterioridad habían ocupado una finca en la calle San Francisco.

Pero la desamortización de Mendizábal, originó en 1823 el derribo del Beaterio y posterior salida a subasta del edificio, permaneciendo solo este espacio subterráneo dedicado a cripta de enterramientos.

Hacia 1837 el edificio acoge a mujeres en riesgo de exclusión. A mediados del siglo XIX se construye un nuevo edificio para viviendas, conservando las catacumbas, tal como existen en la actualidad.

En 1936 la cripta fue refugio de francotiradores de la guerra, además de tres mujeres que estuvieron allí escondidas.

Se cree que la explosión ocurrida en Cádiz en 1947 provocó la caída de la torre del edificio, por el gran volumen de escombros encontrados en el interior del sótano, que hubo que desalojar hace un par de años, cuando empezaron las obras de acondicionamiento para permitir visitas al público.

La visita a la cripta del Beaterio tiene un gran interés histórico y arquitectónico, al haber aparecido en ella dibujos y anotaciones de técnicos que han intervenido en su construcción, así como de algunas asociaciones secretas. Y es un modo de conocer costumbres y formas de organizarse en la sociedad gaditana desde el siglo XVII, tanto en lo religioso como en lo civil.

Enhorabuena a Eugenio Belgrano por la iniciativa. Cádiz tiene así un novedoso e interesante aliciente cultural más.  Nuestra historia está llena de ellos, es cuestión de sacarlos a la luz.

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