Ayer tarde -con ocasión de su Feria del Libro- nos invitaron a presentar en la localidad de Trebujena (Cádiz), nuestro recetario Los martes, pescao. El acto se celebró en el patio del edificio consistorial, de 1862, un bello y cuidado espacio, con una mesa de madera labrada que también supongo igual de antigua. Estuve acompañada por la concejal de Cultura, Turismo y Medio Ambiente, Ana Luisa Robredo, a la que enviamos desde aquí nuestro agradecimiento.

Fue una presentación entrañable. Entre el público se encontraban vecinos del pueblo, cocineros más que notables (Araceli Palacios), el director de la Escuela de Hostelería Jesús Robles, componentes de la Asociación Gastronómica El Alcaucil, y nuestros ya amigos blogueros de La Cocina de Cada Día (Manuel y Rocío); sin olvidar a Ildefonsa Sánchez Caro, dietista-nutricionista con mando en plaza andaluza. En resumen, personas amantes y defensoras de la cocina tradicional y de la buena alimentación. Ciertamente se sentí muy arropada.

No era la primera vez que visitábamos la localidad. Ya fuimos acogidos como blogueros en el evento Trebujena se Destapa en abril de 2015. Allí tuvimos ocasión de descubrir su gran patrimonio gastronómico (vinos y productos del campo), además de sus cocineros y su vocación por la ecología en los cultivos (Pepe Fernández Aguilar, sabio del campo).Todo un potencial para la cultura, el turismo y en suma el mejor progreso.

Tras explicar mi libro, sus recetas, su filosofía y su finalidad social, las preguntas y la conversación giraron en torno al modo de comer actual, al olvido de la cocina tradicional, casera, sana. En Trebujena tienen una gran calidad de vida en cuanto a alimentación, eso está claro.

Al finalizar, era la hora del tapeo. Lo primero que hicimos fue probar el mosto local, mientras hablábamos de su campo, su hostelería y su actividad cultural, reflejada en la Feria del Libro, que aquel día estaba dedicado a los niños, futuros lectores, con un concurso de poesía.

Y luego vino la tapa estrella: el albur, un pescado sabroso, limpio y saludable, que añade un toque original de gran valor nutricional, por sus posibilidades de cocinado.

Una experiencia positiva en Trebujena: literatura, gastronomía autóctona y nuevas amistades interesantes, de personas que trabajan como Ana Luisa Robredo al servicio de la cultura, que no es poco.