Tradevo de mar2Tras su primera “fundación” en el barrio de Nervión, se abre una nueva sucursal de gastrobar en una zona especialmente dotada para la moderna hostelería: junto al puente de San Bernardo y la antigua Estación de tren, como encrucijada entre el barrio que lleva su nombre, la zona de Ramón y Cajal-Enramadilla, la Puerta de la Carne, y el propio centro de Sevilla. Tradevo de Mar se instala insertado en una ribera de bares bien decorados interior y exteriormente, creando un circuito hostelero más que notable, facilitado por las amplias aceras para terrazas. Un año lleva abierto el local.

Es ciertamente difícil encontrar sitio dentro por no tener demasiado espacio,  y fuera por ser muy codiciadas sus mesitas. Tradevo de Mar es una cocina que sorprende porque una vez leída en sus pizarras o en sus mantelitos de mesa, pensamos que es más de lo mismo. Pues no, tienen una gran cocina, un excelente servicio y emplean una materia prima de gran calidad, según mercado.

Tradevo de mar mosaico1Estuvimos allí para cenar sin reserva previa, como un mero trámite dada la hora en que nos cogió la noche, pero nos indicaron que la espera duraría unos cinco minutos, ofreciéndonos tomar la primera cerveza en barra. Así lo hicimos (Era lunes, por cierto). El primer plato fue una fideuá de pescado, sepia y gamba de la costa con alioli tradicional, plato del que nos alimentamos los cuatro comensales. Riquísimo.

El segundo consistió en pulpo a la gallega sobre parmentier de pato. También nos encantó. Ya sabemos que el pulpo a veces da sorpresas desagradables en algunos gastrobares.

Un original plato de tallarín de sepia con una boloñesa de sus tentáculos y ali oli de su tinta, en su mejor temperatura fue otro ejemplo de la cocina del Tradevo: moderna, eficaz y sabrosa.

No quisimos resistirnos a probar uno de los postres de la carta y nos atrevimos con una tarta artesana de manzana, toque de queso y strusel de nueces. Excelente.

Tradevo de Mar está consiguiendo el prestigio de su antecesor-casa-madre. Como ya dije, trabajan con un buen producto de mercado, como atún rojo o calamar de potera. No está maldescarga su carta de vinos, con tintos como Garum (Luis Pérez) u Overo, de Lebrija, o el popular Habla del Silencio, todos ellos por copas.

Tienen también muchas referencias en blancos, así como vinos generosos y manzanillas.

Es bueno que la degustación de los platos confirme e incluso supere las expectativas de lo que dice la carta, que no todo el mundo lo consigue.

Y no quiero olvidar citar al servicio de camareros: bien presentados e informados de lo que tienen entre manos, con buena disposición para comunicar a los clientes y atentos en todo momento. Ciertamente me sorprendieron por su profesionalidad y capacidad.

Un lugar para recomendar siempre.

Tradevo de Mar sigue utilizando a veces el nombre Luz de Mar, con el que empezó.