al rico y sano bocadilloNo hace mucho hablamos aquí del maravilloso mundo de los bocadillos, desde el enfoque más hedonista. Y es que, desde su faceta gastronómica de cocina fría o caliente y de mínima elaboración, los bocadillos siguen estando presentes en nuestra alimentación. Desayunos y meriendas de modo habitual, y almuerzos o cenas de modo coyuntural, los bocadillos siempre están de moda porque resuelven y alimentan. Pero no por su ligereza debemos descuidar las medidas sanitarias en su elaboración, al igual que otros platos.

Lo primero, es preparar y almacenar los bocadillos en condiciones higiénicas adecuadas, a salvo de las llamadas contaminaciones cruzadas, que es la transmisión de microorganismos de un alimento crudo (contaminado), a otro alimento que ya está cocinado. Este trasvase puede darse bien por contacto directo entre dos alimentos (colocados en la misma fuente o en la encimera), o bien por las manos del cocinero, cosas que pueden ocurrir con facilidad si no se toman precauciones. Es decir, que bocadillos calientes o fríos están en riesgo de infectarse, si bien los ingredientes que no llevan cocción son más peligrosos.

Para los bocadillos calientes, el calor ayuda a eliminar ciertos patógenos, pero en el caso particular de la tortilla es imprescindible cuajarla bien y someterla a cocción para evitar la salmonella, que tantas infecciones ha causado, por extenderse a través de superficie, utensilios o manos.

Por ello, en los bocadillos es peligroso mezclar alimentos crudos con cocinados. Si el bocadillo es de proteínas (embutidos, patés o marisco), hay que evitar dejarlos a temperatura ambiente. Y antes de envolver el bocadillo, debe dejarse enfriar para que el pan no se deteriore con el calor. Y si tenemos poco tiempo, lo envolvemos con papel de cocina o bien lo introducimos en una fiambrera.

Para los bocadillos fríos: aunque sencillos, también tienen sus riesgos. Como en el caso del típico bocadillo de jamón cocido que estaba envasado al vacío. Al prepararlo, se han dejado lonchas en el envase abierto que tal vez se consuman al día siguiente, pero que han estado en contacto con las manos, la mesa o los utensilios, con el riesgo de contaminarse, favorecido además por las temperaturas del ambiente. Igual ocurre con el bocadillo de atún, que no debe dejarse fuera de la nevera mucho tiempo, por el riesgo de infección.

Algunos consejos importantes para los bocadillos:

-No dejarlos a temperatura ambiente más de cuatro horas.

-Minimizar el tiempo entre su preparación y su consumo.

-Lavar bien las verduras que se vayan a emplear, con agua potable.

-Guardar y transportar los bocadillos a temperatura de nevera, y

-Envolverlos de manera hermética siempre.

Y en cuanto al PAN, el compañero inseparable del bocadillo, hay que tener en cuenta que es un alimento delicado, pues necesita unas condiciones especiales para su conservación. Por ello hay que cuidar la temperatura de almacenamiento. Recién salido del horno, comienza ya la cuenta atrás para que el pan se convierta en rancio. Aunque la miga se endurece, la corteza se ablanda.

Para que el pan se conserve bien, ha de envasarse correctamente. Si no va a consumirse en un par de días, lo mejor es guardarlo en una bolsa de papel o de tela, pero nunca de plástico, pues le aportaría humedad. Para consumirlo más allá de dos días, lo mejor es congelarlo dentro de una bolsa de plástico.

Los hongos perjudican al pan, aunque es cierto que el pan industrial lleva sustancias que lo protegen.

 Fuente:http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/sociedad-y-consumo/2011/05/25/200834.php