adelgazamiento

Nuestro cuerpo se mueve haciendo equilibrios (o a base de batacazos) entre lo que ingerimos (en alimentos y bebidas) y el gasto energético total, según edad, sexo, peso y talla. Esta máquina está dedicada por completo a contabilizar las entradas de comida o líquidos, y transportarlas hacia los diferentes órganos que la emplearán para sus funciones metabólicas.

Pero hay un factor que estorba y distorsiona esta gestión, y es la inactividad general de la que adolece nuestra sociedad, y que pone en bandeja las enfermedades metabólicas crónicas. Andar no es suficiente (o actividad física), es necesario practicar ejercicio físico.

Lo malo es que siempre confiamos al remedio de una pastilla milagrosa que nos cure o nos mantenga la salud. Y es que nunca como hoy están al alcance del hombre tantas “calorías baratas” pero sin contenido nutricional, amparadas por tantas marcas reforzadas por la constante publicidad.

Es necesario aclarar que una caloría no es igual a otra, y que el factor que las hace distintas es el impacto metabólico que causa en el organismo cada una de ellas, según su origen.

El organismo humano gestionará las calorías de distinta forma según su origen. No son lo mismo las 150 calorías de un refresco que las 150 calorías de un puñado de almendras. Las primeras sí disparan la insulina mientras que las otras no. Y la insulina es la llave de nuestro metabolismo. De tal modo, que puede producir un desajuste que el cuerpo no puede gestionar por sí mismo.

Por ellContabilidad íntimao, hoy se habla más de impacto metabólico que de calorías.

Hay alimentos asociados a la obesidad. Pero es necesario comer de todo en su justa medida. No valen las dietas restrictivas, ya que al final el organismo dará señales de peligro (cortisol)  y disparará la ansiedad.  Y entonces necesitaremos ingerir alimentos lo más azucarados posibles como respuesta o recompensa a esta ansiedad o déficit.

El acúmulo de grasa es progresivo y continuo con el paso de los años. Los médicos llaman la atención sobre la “obesidad visceral”, es decir, la que corresponde a la grasa localizada en la cintura. El punto crítico de riesgo está en los 102 cm. de perímetro en los hombres y en los 88 cm. de mujeres.

Todos los alimentos, en función de su contenido en nutrientes, aportan calorías en mayor o menor grado. Pero todos nos aportan unas sustancias esenciales con destino a gestionar diferentes funciones fisiológicas.

Fuente: Curso de Cocina sana, sencilla y sabrosa de la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla. Ponente: Javier García Pereda, nutricionista y tecnólogo de los alimentos.