image1Encontrar buen pan es dificilísimo. En Sevilla capital hay un par de sitios en el centro que lo tienen y poco más (eso he comprobado de momento). En Cádiz están los de Puerto Real (Al pan pan) que elaboran buen producto. Pero lo normal es mostrar esas barras o piezas en tiendas y supermercados a precios tirados (demasiado), e incluso en establecimientos que no son de alimentación (el pan no se merece vender de ese modo). Es un alimento de primera necesidad, básico, aunque dicen los nutricionistas que hoy ya no tanto porque otros nos aportan eficazmente esos hidratos de carbono y esa fibra tan necesaria.

En fin, el caso es que cada día son más los que se atreven a hacer su propio pan en casa, controlando así la composición –sin aditivos-, la calidad de la elaboración siempre bajo control, y, por último, la posibilidad de añadirle otros ingredientes accesorios a la masa, enriqueciendo así propiedades y sabores del pan.

Aquí va la fórmula personal de mi amiga Pepa para hacer su propio pan, que ya domina por completo, aunque se sienta una novata, pero va experimentando con el producto, tiempos y formas, probando distintas harinas. Para esta ocasión ha empleado una del Lidl, preparada para hacer chapatas. En el paquete vienen las instrucciones, aunque siempre está la opción de modificarlas para añadir el toque personal, como el de introducir  leche y mantequilla. Otras veces ha puesto pipas de girasol o chorizo.

Receta: 350 ml de agua y leche a partes iguales; una cucharada de aceite de oliva y una cucharada de mantequilla (sin sal), 500 g de harina para chapatas (que lleva ya la levadura). Todo ello a la panificadora en el programa de amasar.

Una vez acabado el programa, se amasa a mano y se le da la forma de panecillos (a gusto). Se introducen en la bandeja del horno durante la noche para que vuelva a fermentar la masa. Con horno caliente (220º C), se ponen a media altura unos minutos, para que se haga la corteza; luego se baja la temperatura a 180º para que continúe haciéndose.

Dice Pepa que todo este proceso es “a ojo”, dependiendo del tamaño de los panes, pero que han salido riquísimos, si bien admite que debe mejorar en la forma.

Ha probado a hacer pan con otras harinas (de fuerza, integral, con semillas, etc.), y con la forma de molde de la panificadora o en panecillos. De momento está encantada de comer el pan hecho en casa.

Yo aún no he empezado a amasar pan, pero lo haré ya mismo. Y por supuesto os lo contaré.

El mensaje es: comer menos pan pero de más calidad.

Gracias, Pepa por tu envío.