LaCandela.mosaicoDónde regresa siempre el fugitivo buscador de tapas (mediodía o noche, da igual). Dícese del nómada que conoce y anhela lo que es comer bien, en pequeñas cantidades, en justas proporciones y en sabores por encima del 7, pero que está descontento, inquieto, intranquilo porque no le gusta correr riesgos innecesarios para luego encontrar mediocridades, platos sin alma, alimentos de segunda, elaboraciones torpes. Lo busca todo, absolutamente todo en un breve espacio de tiempo, lugar, mesa y plato. Pongamos que hablo de La Candela. Aquí y ahora.

No vamos de Estrella Michelín, sino de local acogedor, eficiente, honesto y profesional; pero con un poquito de imaginación, que para algo está el oficio y la experiencia. Y poder salir de allí sin tener un solo reproche pendiente de «largar» a los amigos, o de «no largar» en las redes sociales por aquello de no molestar.

Que somos reincidentes, con total consciencia de adónde vamos y qué queremos probar. Eso nos pasa con La Candela. Nunca nos defrauda, al contrario, siempre nos regala algún sabor nuevo o especial, y, lo que es más importante, sigue conservando los sabores ya adquiridos, consolidados de sus famosos platos. Por eso siempre la recomendamos. Con razón. Y por eso sigue en el destino del GPS gastronómico gaditano.

Un aceite especial para una anchoa bien conformada, una tempura estructurada y respetuosa con la materia prima, un pulpo en su punto de cocción que se empareja con salsas cremosas y bien condimentadas con especias para regalar…. un auténtico espectáculo metafísico. Por no citar las croquetas de la abuela (de largo recorrido en sabores) y el ravioli relleno de pato o el tocino de cielo en chocolate blanco….¡ohhhh!!!!

No es cuestión de la decoración, del mobiliario, de los enseres, del sitio, del ambiente cosmopolita…. no. Esas son otras razones. Lo importante, al final, es lo que vayas a comer, lo que te pongan. Es ver en la cocina gente trabajando y comprender y justificar su éxito, porque, claro, es que todo lo que hacen está buenísimo.

Ver un público formado mayoritariamente por extranjeros del más allá, pero a madrileños y castellanos del más acá, que salen contentos con los platos/tapas o como se diga, eso, eso no tiene precio. Cádiz por tanto está en la onda.

Está claro: regreso a La Candela, por simple garantía. Por eso este nombre circula entre las sugerencias oficiales. Uno de los lugares desde el que yo puedo vender Cádiz.

Este es un post reincidente. A ver si cunde el ejemplo.