No te pases conmigoYa lo sé. Soy tu compañera de desayuno desde hace años y no debería hablarte así. Me aprecias y me tratas como un ingrediente referencia de salud, de alimento conveniente y completo para empezar el día. Pero, no te equivoques ni te hagas ilusiones. También tengo mis defectos, mis deficiencias.

Me has comprado en la frutería de tu barrio en lotes de 2-3 kilos, y además en cualquier época del año. Méritos de la nueva agricultura, que no pone límites a la temporada. Soy naranja de zumo sin más. Pero atención: el mero hecho de ser exprimida ignorando la cáscara – y sobre todo la capa superficial blanca- me convierte en un elemento parcial, falto de fibra, algo tan necesario.

Es decir, que haces bien en consumirme por la mañana. Te voy a dar vitaminas necesarias para tu cuerpo, que son muy importantes. Pero, no olvides, que llevo conmigo una cantidad ingente de azúcar, natural, pero azúcar, sin fibra asociada.

¿Qué hacer entonces? Pues muy sencillo, limita esa cantidad de azúcar, exprimiendo solo una naranja por persona, que es suficiente. Deja atrás esa práctica de hacer zumos con dos-tres naranjas del tirón, porque además es contraproducente.

Soy lo que soy, un alimento bueno, saludable, pero incompleto por culpa de la técnica empleada. Si me tomaras en un plato, pelada y a rodajas por ejemplo, sí podría ofrecerte algo más, es decir, azúcar y fibra.

No obstante, quiero agradecerte la confianza que durante tantas mañanas, tantos meses y tantos años estás depositando en mí, desde el desayuno de tu casa o el del bar junto a tu centro de trabajo. Siempre es un honor trabajar para ti.

Recuerda: para hacer zumo conmigo, solo una. No es necesario que te pases, no vas a conseguir nada más.

De este modo, dejas sitio para consumir otras frutas distintas durante el día.

Por cierto: te recuerdo la entrevista que hicimos a un experto exprimidor. Pincha aquí.