UCA-Amelia Rodriguez MartínResumo la ponencia expuesta por la doctora Amelia Rodríguez Martín, dentro de los 67 cursos de verano de la UCA, bajo el título “Necesidad de cambio en los patrones alimentarios para un correcto estado de salud. Nuevas guías alimentarias”, y que tuvo por título “Alimentación y Salud. Más allá de una necesidad fisiológica”.

Alimentación y nutrición son dos conceptos distintos. El primero es un acto consciente y voluntario, y por tanto educable. El segundo, la nutrición es un proceso involuntario, es la ingesta, absorción, metabolismo y eliminación en nuestro organismo. Y, por último, el término dieta se refiere al conjunto de alimentos ingeridos habitualmente por las personas.  Aquí hay que tener en cuenta también la situación hormonal individual.

Hay diferentes modos de alimentarnos. Y es importante la educación en alimentación. Las dietas se pueden escoger. Ha habido cambios importantes en los modos de alimentarse la población. La alimentación supone satisfacción de una necesidad, sentimiento seguridad, aceptación, autoestima, implicaciones religiosas, tradiciones, unidad familiar y alimento psíquico y relajación.

Pero: ¿por qué hay quien come mal?: A) por desconocimiento (no tiene información sanitaria, no sabe. B) por barreras de accesibilidad a los alimentos. Y C)  Porque no quiere pasar a la acción, no se quiere complicar, no quiere. (No sabe, no puede y no quiere).

Hay que educar a la población. Existen ciertos factores condicionantes: familiares, escolares y sociales (marketing y publicidad). Y Hay además diversas preferencias alimentarias (comida basura, rápida, tentempié adulto, autoservicio). Los aspectos sociológicos sirven para explicar el comportamiento, los aspectos físicos, los factores psíquicos, la dimensión social, antropológica y la religión.

Los alimentos se clasifican por nutrientes orgánicos que son: hidratos de carbono, proteínas, grasas y vitaminas. Los nutrientes inorgánicos son el agua, los minerales y los oligoelementos.

Es necesario alimentarse para obtener energía necesaria para las funciones vitales, para la vida en reposo y condiciones basales, con temperatura a 37º C, trabajo muscular, crecimiento y multiplicación celular y formación de tejidos. Pero no hay un prototipo de dieta.

La dieta mediterránea consiste en: consumir pescado más que carne; grasas vegetales; Más frutas y verduras; más fibras; consumo moderado de alcohol y pocos ahumados y edulcorantes.

Según informa la FAO, el 25% de la población mundial come bien o de más. Y el restante 75% come mal o poco. Tenemos recursos para alimentar 3 veces a la población mundial,  pero mueren 100.000 personas cada día de hambre.

En los años 60, se consumían 46% de proteínas de origen animal y el 67% vegetal; ahora, en 2000, es justo al revés. En el caso de Andalucía, estamos por debajo en consumo de carne, leche, pasta y hortalizas.

Tener en cuenta que es necesario: la búsqueda de alimentación sana y natural; disminución de las cantidades consumidas; reafirmación de dieta mediterránea; integración gastronómica a cultura diaria; disminución del tiempo para preparar comidas e incremento de comidas fuera del hogar. Y además, hay que ver los distintos momentos de la vida para adaptar la alimentación (infancia, adolescencia, embarazo, lactancia y mayores).

Para los estudios sobre alimentación, siempre empleamos los alimentos básicos, no los superfluos.