UCA-Aspectos sociológicos alimentación“Necesidad de cambio en los patrones alimentarios para un correcto estado de salud. Nuevas guías alimentarias”. Ése es el título del curso de verano (edición 67), en el que nos hemos inscrito en la Universidad de Cádiz los días 4, 5 y 6 de julio. El curso comenzó con la introducción de la doctora Amelia Rodríguez Martín, catedrática de Salud Pública de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la UCA, y experta en temas de nutrición comunitaria; y del doctor José P. Novalbos Ruiz, profesor titular de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina UCA, e investigador en temas de Epidemiología nutricional y Clínica.

A modo de presentación, la primera conferencia, a cargo de Diego Jiménez Benítez, doctor en filosofía y sociológo, llevó por título “Aspectos sociológicos de la alimentación”. Interesantísima.

“ Toda civilización se basa en la capacidad de producir y distribuir alimentos”. (J.Miguel Mulet.  de su libro “Comer sin miedo” 2016). Partiendo de la agricultura, continuando con la industria, los servicios y la comunicación en la actualidad.

La dimensión social de la alimentación, (Durkheim), se refleja en celebración, cultura, temporada, clima, prohibiciones y trabajo. Con algunos condicionantes actuales como los publicitarios y socioafectivos. La alimentación ha pasado de ser una tarea doméstica escondida a ser el gran centro de la vida social.

En cuanto a la dimensión social de la alimentación, hay múltiples factores que influyen en el comportamiento alimentario: Condicionantes socioeconómicos (poder adquisitivo, accesibilidad a los productos, el propio sistema productivo, la publicidad, etc.) – Condicionantes socioafectivos (convivencia familiar, amistades, compañeros/as y redes sociales.) – Condicionantes sociolaborales (horarios de trabajo, comidas de negocios, reuniones, etc.) – Condicionantes psicosociales (necesidades de seguridad, equilibrio y bienestar, necesidades de hospitalidad y estima social.

Relacionado con la alimentación, el ponente citó el problema actual de la conciliación, la sobrealimentación y la crisis, que ha traído más desigualdad y desequilibrio a la sociedad. En Andalucía un 60-70% de la población tiene sobrepeso. Y unos 20.000 niños hacen 3 comidas en entidades sociales en Andalucía (colegios y comedores solidarios). No olvidemos que las necesidades básicas son comida, vestido, vivienda y asistencia médica (y un ambiente ordenado que permita tener lo anterior).

Sin embargo, tenemos ahora menos desigualdad que hace 30 años en el mundo, y más acceso a los alimentos (de ahí la sobrealimentación); pero también se da menor influencia de la familia y mayor del marketing, y se realiza menos ejercicio físico. Es decir, en la alimentación hay factores económicos, socioculturales, tecnológicos, etc., con un modelo basado más en los derechos individuales, con un cambio social en la familia.

Hay en el mundo 2.000 millones de personas con sobrepeso y 1.400 millones con peso insuficiente y desnutrición.

La conducta alimenticia de los humanos está conformada socialmente. Nuestros hábitos alimentarios se estructuran socialmente a través de: 1.- La influencia familiar; 2.- El sistema educativo y cultural; 3.-Las relaciones sociales entre compañeros o amigos; y 4.- La publicidad de los medios de comunicación.

Ya desde la compra de alimentos, influye la satisfacción de colores y música en los supermercados, que hoy son lugar de ocio para niños, con ofertas que transmiten alegría y espontaneidad como valor simbólico, presentaciones y diseños para eventos especiales en determinados productos. Los niños ven menos la tv, dedicando ahora más tiempo al móvil. Los anuncios son para adultos.

En cuanto al estilo de alimentación, se comprueba que los mayores de 50 años hacen comidas más clásicas y dietas más estables. Han cambiado los valores socioculturales y estéticos. La obesidad antes era sinónimo de fertilidad. Ha evolucionado el concepto del cuerpo desde la Edad media, el barroco y el renacimiento, al siglo XX. La nutrición se pone de parte de la delgadez y no de la salud en los 90.

La mujer conquista el mercado laboral y deja la tarea de acompañamiento, con una gran presión social. Nace una nueva imagen del cuerpo, muy mediatizado, aunque con más conocimiento de la salud y más ejercicio. Culto al cuerpo y comportamientos alimenticios trastocados (insatisfacción).

Los estilos de vida saludables son determinantes para la salud, con un sistema de valores. A veces el sistema nos descontrola: tendencias actuales, alimentación más socializada, diversificación en horarios, menor referente familiar.

La encuesta nacional de hábitos alimentarios (2012), de amplia franja es realmente lamentable, aunque se come en casa sobre todo. En el 95% la cocina está a cargo de la mujer, que es quien compra más productos frescos, aunque los hombres hacen más actividad física.

La sociedad española afortunadamente está todavía muy cohesionada. No en vano tenemos una gran esperanza de vida.