Hace tres años la revista Cosas de Comé habló de este establecimiento sanluqueño, que se ha hecho un hueco en las referencias gastronómicas de la localidad por su variedad y calidad. De momento solo he encontrado buenos comentarios sobre La Lobera. El sábado pasado, tras una visita a Sanlúcar de Barrameda, almorzamos allí un grupo de más de 20 personas. Todos salimos contentos.

El grupo se dispuso en una larga mesa, dónde se fueron colocando un plato para compartir cada cinco personas. Hay que decir que el servicio fue rápido y amable. Ocupamos un espacio del interior del establecimiento, si bien pudimos comprobar cómo la terraza exterior estaba llena de público.

Empezamos con solomillo de atún, un producto espectacular, inolvidable. Siguió un paté de ortiguillas con aguacates, magnífico, sorprendente sabor y original presentación. Una ensalada de quinoa con bacalao puso el punto especial de plato frío. Un nuevo plato de atún, tarantello a la plancha nos encantó también, siendo el risotto negro tal vez el plato más aplaudido.

El postre fue un plato variado de tocino de cielo, coulant de chocolate y arroz con leche. Perfectos.

Lo dicho, un lugar de gran calidad en platos, la mayoría populares en la moderna gastronomía, pero sin demasiadas tonterías.

Es curioso cómo se puede disfrutar de los sabores de un almuerzo, junto a un grupo de personas con las que no paras de hablar, haciendo nuevos amigos. Y es que, todavía recordamos las ricas propuestas de lo degustado en La Lobera. Una gran cocina sin duda.

Se dice que lo mejor son sus huevas aliñadas. Para la próxima ocasión.