El hombre pez portadaAl día de hoy son pocos los sitios que ofrecen un buen café. La variedad Robusta –en general barata, demasiado fuerte y con tueste poco cuidado- se está adueñando de las cafeterías, junto con una oferta de máquinas de café que lo elaboran con perfección, pero que dejan en evidencia la mala calidad de la materia prima y el mal tueste. También es difícil encontrar ya un buen café en los supermercados. Así que, buscando café para llevar a casa, me hablaron de este sitio. Un local en la calle Alfonso XII, 23, de Sevilla, con un nombre de misteriosa leyenda que unió Cádiz con un pueblo de Santander, Liérganes: El Hombre Pez, dónde tuestan y venden el mejor café. Allí estuvimos.

El local es amplio, de techos altos y bien distribuido, a modo de loft o de clásico almacén de productos coloniales. A la entrada llama la atención una máquina artesana antigua de tueste de origen holandés, marca Giesen, que además de dar servicio en cantidad de granos, permite conseguir el nivel justo de tueste, según gustos del cliente, sin llegar al olor a quemado.

El hombre pez tostadero2El Hombre Pez está regentado por Gilberto Muñiz desde hace cinco meses, procedente del mundo de la gastronomía.

Además de tostadero del grano verde de café, El Hombre Pez comercializa molido o en grano cafés de las mejores procedencias (Etiopía, Colombia, Brasil, Costa Rica, México, etc.), pero siempre de la variedad Arábica, lo que supone calidad y garantía. No obstante, también cuenta con una variedad Robusta superior, y con una mezcla propia de café en grano, como la de Colombia y Brasil, que es la que nos llevamos a casa.

Merece la pena pasarse por el establecimiento, proveerse de café para una buena temporada, y de paso poder degustar en pequeñas tazas sus distintos aromas y sabores según procedencia. Todos ellos con matices de diferente intensidad.

El Hombre Pez es un comercio de referencia, un lugar sin prisas, para aquellos que amamos el café desde el desayuno, con la leche justa y sin azúcar (a veces con una cucharadita de buena miel), y que no abusamos de él salvo ocasiones especiales.