Gaia fachadaContinuando con la costumbre de cenar juntos los primeros jueves de cada mes, los miembros de Slow Food Sevilla, nos reunimos el pasado 5 de mayo en el Restaurante Gaia, situado en la calle Luis de Vargas (casi esquina con Marqués de Paradas). En esta ocasión, se organizó un menú en homenaje a las legumbres, coincidiendo con su año internacional. Y asistimos unas doce personas.

El Restaurante Gaia es ecológico (por la naturaleza de sus materias primas) y además KM0, por emplear productos de cercanía. Su gerente, Charo Chaves comenzó con una tienda de productos ecológicos que continúa en la misma calle a pocos metros de Gaia, en el año 1993, y fue en 2009 cuando abrió el Restaurante. La empresaria es una activa emprendedora alrededor de la comida biológica, que desempeña con fuerza e imaginación. Al mismo tiempo, en su local organiza diversos talleres y actividades relacionados con la cocina y la gastronomía ecológica y cercana. Y por supuesto, Charo es socio activo de Slow Food.

La decoración del local del Restaurante Gaia es muy simple, a caballo entre un mesón y un loft, con predominio de la madera y la forja. Tienen un cocinero indio que elabora platos de cocina internacional con toques exóticos.

Gaia Mosaico2El primer plato presentado en la mesa fueron las aceitunas aloreñas (producto incluido en la llamada Arca del Gusto, una calificación de la Asociación Slow Food), seguido de una degustación de pan con aceites de oliva virgen extra de la provincia de Sevilla.

Comenzamos la cena puramente dicha con un Dhall de lentejas rojas al puro estilo hindú, preparadas en modo crema, sin piel, para facilitar la digestión en horas nocturnas. Llevaba varias especias y un suave curry.

Siguió un timbal de ensalada con lentejas Beluga (muy redondas), con vinagreta de pomelo, limón y mostaza. Los aliños en general bastante suaves.

Un plato que nos encantó a todos fue un hummus de alubias blancas de riñón y altramuces, con salsa de ajo y regañás de Brenes, de producción ecológica. Todo este desfile de legumbres estaba elaborado con sabores ligeros.

Llegaron las fuentes con el falafels de habas frescas (verdes) trituradas con base de garbanzaos, limón, comino y ajito, sobre verduras a la plancha de procedencia local (berenjenas, calabacines, etc), tal vez el plato más contundente.

El postre consistió en un sorbete refrescante de fresas al cava de Barranco Oscuro.

Y en cuanto al vino, el 1368 de Barranco Oscuro y de Castell de l’Hombría, por supuesto ecológico. Tienen también los vinos de la sierra norte de Sevilla, de Bodegas Colonias de Galeón (Cazalla de la Sierra).

Es un tanto atípico cenar a base de legumbres, pero el restaurante se esmeró en presentarlas del modo más ligero y suave posible, aunque todas llevaban un toque exótico, diferente al que estamos acostumbrados en nuestros platos de cuchareo.

La cocina de Gaia es una referencia en restaurantes ecológicos, siempre en constante renovación de carta y de nuevos sabores y elaboraciones.