foodrevolutiondayEl pasado 20 de mayo se celebró el “Food Revolution Day”, una iniciativa capitaneada por el cocinero británico Jamie Oliver, y que supone una auténtica cruzada a favor de la cocina sana, hecha en casa y de forma variada y respetuosa con el medio ambiente, es decir, la revolución de la educación alimentaria. Viene a ser una lucha por la cocina de antes, pero con la información de ahora. Para ello el Chef está gestionando firmas por www.Change.org .

El texto que presenta, dirigido a los gobiernos del G20 y suscrito ya por más de un millón de personas, aboga por la educación alimentaria obligatoria en los colegios de todo el mundo como solución a la epidemia mundial de obesidad: «42 millones de niños menores de 5 años en el mundo tienen sobrepeso o son obesos».

El resultado, según Oliver, es que «la próxima generación vivirá menos años que sus padres si no hacemos nada para cambiar estas terribles estadísticas». Por eso ha señalado el 15 de mayo como Food Revolution Day.

En un mundo dónde arrasan los programas de televisión –a modo de espectáculos- sobre alta cocina, dónde se cultiva el conocimiento del vino y de los productos gourmet (lo que está muy bien), resulta que en el día a día, las familias comen cada vez peor, porque está claro que una gran mayoría no se mete en la cocina. Tal vez porque no sabe o no quiere. No hay más que ver los carritos que salen de los supermercados, o el poco tiempo que tarda la mayoría en comprar en una frutería: compran frutas pero pocas verduras, y eso significa en mi opinión, que en realidad no se ponen a cocinar para comer a diario.

Vuelvo sobre la cuestión del cocinero Jamie Oliver, justamente “indignado” por la situación de la salud familiar, y sobre todo de la infancia, a consecuencia de comer mal; pienso que todos los que creemos en la cocina de casa –hecha con más o menos trabajo pero con organización- deberíamos trabajar por transmitirla, difundirla y promoverla. La salud pública se está resintiendo con el cambio de hábitos alimenticios. Eso es de todos conocido.

Un proyecto revolucionario, una cruzada, un 15-M en la cocina es lo que se necesita. El público en general se deja llevar por la industria alimentaria a través de su publicidad, y es cada vez menos crítico. Además, la falta de tiempo por nuestro modo de vida también influye en la manera de organizar la comida en casa. Al final, se concibe la cocina como la culinaria coyuntural, es decir, la de los días especiales. El resto de los días, se está comiendo mal, muy mal.

Se necesitan buenos cocineros comprometidos, médicos, nutricionistas, investigadores, y, también, comunicadores eficaces en pro de esta nueva revolución social que es la comida, la alimentación y su gestión integral, es decir, lo que antes se transmitía de padres a hijos de un modo claro, a pesar de la escasez y las limitaciones económicas, y que hoy no está de moda, a pesar de la publicidad.

Pero también está la cuestión monetaria: ¿cómo es posible comer bien con 426 euros al mes en una familia?. Creo que eso es ciencia ficción.

¡Únete a esta revolución del buen comer!