Recogida de alimentos primaveraA ritmo de tanguillos el mensaje publicitario de megafonía en el super:”Confío en Supersol pa seguir ahorrando…”. Y a continuación suenan unas sevillanas rocieras. Hemos pasado dos jornadas completas –a ratos entre idas, venidas y estancias largas- en un supermercado de barrio, de tamaño mediano, con horario ininterrumpido de 9 a 22, y en un lugar céntrico de Sevilla. Recogida de Alimentos de primavera, organizado por el Banco de Alimentos de Sevilla. De nuevo una entidad privada tiene que arreglar -y seguir arreglando- las necesidades básicas que un gobierno no es capaz de resolver, a pesar de sus responsabilidades.

Creo que no hay una muestra más fiel de lo que es nuestra sociedad que la del colectivo de clientes de un supermercado: mayores con bastones que viven solos, mayores activos y de buen aspecto, cuarentones con hijos, parejas alternativas, mujeres maduras obesas, inmigrantes, chavales con mochilas y también personas atípicas, digamos frikies, que entran y salen de una  tienda que tiene de todo.

Un año más tengo que hablar de los magníficos equipos que forman la nómina de estos establecimientos. Desde el encargado –hombre maduro de agradable trato, capacidad de decisión y talante negociador- , a los reponedores, profesionales de las secciones de fresco y, por supuesto, los cajeros, conforman un grupo humano de eficaces cualidades laborales como la flexibilidad y la versatilidad. Tienen paciencia con el cliente (y algunos clientes….), simpatía y educación en el trato, y saben aprovechar el tiempo libre para dedicarlo a otras tareas secundarias del supermercado. Supongo que eso será obligatorio en su trabajo.

El caso es que, de nuevo, salimos satisfechos de la operación Recogida de Alimentos.

Es necesario hablar del equipo de voluntarios que han atendido los turnos (de 3 horas, de pie siempre), durante los dos días que ha durado esta campaña, y que son los auténticos protagonistas de esta operación. Ha habido gente joven, de mediana edad, prejubilados y profesionales en paro. A resaltar, la incorporación imprevista de dos chicas estudiantes de bachillerato que, quisieron colaborar en la recogida en plena época de exámenes.

En cuanto a los resultados de la campaña, hay que decir que no se han alcanzado los niveles de la Gran Recogida de Alimentos de finales de noviembre, cuya cercanía a la navidad facilitó el éxito de participación entre la población donante, y consiguió un gran volumen de kilos de alimentos.

La Recogida de alimentos de primavera es un refuerzo a la operación realizada a final de año, y sirve para aumentar las reservas de artículos no perecederos que luego serán distribuidos de cara al próximo verano.

A tenor de lo que informa el Banco de Alimentos, entidad seria, prestigiosa y eficaz, las necesidades básicas de una parte de la población continúan al día de hoy, a pesar de que se diga que la crisis ha pasado. Y ceo que esto no se arreglará mientras se sigan firmando contratos laborales de vergüenza en precariedad y condiciones económicas.

Es una satisfacción tratar con personas cercanas, eficaces y solidarias, tanto desde los voluntarios participantes, como del público cliente de los supermercados, independientemente de su condición social o cultural.

Yo, que frecuento poco los supermercados (tan solo para productos de limpieza, pastas y yogures…), resulta que la experiencia de pasar tantas horas en el interior de uno de ellos, me dan muchísima información sobre la realidad cercana de la gente. Todo ello, con el fastidio de estar horas de pie.

Los supermercados crecen y diversifican su oferta adaptándose a los nuevos tiempos; en general, no apuestan por la calidad, tal vez porque no pueden. Sus estructuras internas en cuanto a mercancías siguen siendo idénticas: megazona para refrescos y minizona de pescados frescos, junto a multitud de estanterías de productos procesados, envasados y zumos.

No obstante, veo que se van introduciendo algunas marcas y productos de cierto nivel: huevos ecológicos, buenos vinos tintos, algún champán francés y algún embutido ibérico de calidad.

Quiero agradecer sobre todo la colaboración de personas paradas y con pocos recursos, así como a gente joven que no maneja más que monedas, pues ellos han aportado alimentos para esta recogida. Y a todos en general, porque estamos llegando al final de mes, cuando las cuentas empiezan a amenazar.

Gracias a todos.