Manolo Mayo fachadaNos gusta almorzar temprano y el domingo pasado estábamos en el restaurante antes de las dos de la tarde, cuando el salón aún estaba vacío. Nos extrañó ver muchos trabajadores en el servicio de camareros. Pero comprendimos el despliegue laboral humano una vez pasadas las tres menos cuarto. Entonces no quedaba una mesa libre. El Restaurante Manolo Mayo, en la localidad sevillana de Los Palacios, es un ejemplo gastronómico en la zona.

El establecimiento se ubica en la arteria principal del pueblo, en los bajos de un vistoso edificio de alojamiento hotelero propiedad del grupo de empresa familiar Manolo Mayo, por lo que es fácil su localización. No obstante, hicimos bien en reservar incluso para dos personas. El restaurante funciona desde 1963.

La firma es muy activa en eventos privados e institucionales de Sevilla, como hemos podido comprobar, sobre todo con su eficaz equipo de catering. Pero Manolo Mayo es la gran referencia provincial del arroz de marisma sevillana –con pato, con bogavante, con perdiz o con carabineros-. De hecho se ha incluido en una guía gastronómica provincial de arroz.

Por cierto, tienen los vinos de la provincia de Sevilla, lo que es de resaltar, así como los aceites de oliva virgen extra recientemente distinguidos por la Diputación Provincial.

Manolo Mayo mosaicoPara empezar pedimos unas croquetas variadas (no tenemos remedio, siempre queremos probar las croquetas de cualquier sitio), hechas de rape, jamón y salmorejo, que nos parecieron muy correctas.

Continuamos con un timbal de setas y foie, de buena elaboración, aunque tal vez algo fuertes en sabor, pero rico en conclusión.

Nuestra atención se fue directamente al arroz solicitado (de pato, el que menos conocíamos). El servicio del arroz nos pareció muy protocolario, desde una mesita auxiliar, haciendo honor a su protagonismo. La cazuela incluyó ración de arroz para una persona, pero nos bastó para dos. Hay que tener en cuenta la generosidad de sus raciones.

Un arroz de sabor intenso, con trozos de pato que incluían hueso (eso no lo llevamos muy bien), pero potente y bien elaborado, en su entereza justa. Por algo son famosas sus especialidades.

Tienen gran variedad de postres, de magnífica presentación, pero también acertamos al pedir uno para compartir. Ciertamente estaba exquisito el de tejas de canela, helado y frutas naturales.

Manolo Mayo tiene una base de cocina tradicional, con algunas concesiones a la moderna culinaria, con una carta rica en entremeses, variada en carnes y reducida en pescados, si bien ofrecen atún rojo de almadraba. Viene a ser una cocina típica de venta en formato de lujo.

A resaltar el gran equipo femenino del servicio de camareros.