Vejer castilloLa jornada de tarde comenzó con un almuerzo concertado de excelente menú largo y estrecho (como se dice ahora), en el Restaurante Valvatida, a  base de productos de la zona (de tierra y mar). Para eso Jesús Recio elaboró pequeños platos maridados con vinos gaditanos.

Tras el brindis, nos esperaban entre otros el Museo Municipal de Costumbres y Tradiciones, el Castillo, un hotel con encanto y la Heladería El Mastrén, con su nuevo helado cobi Choc. Cultura y gastronomía de la mano, y, sobre todo la amabilidad y entrega de nuestros anfitriones, como Isabel Romero (Turismo del Ayuntamiento) y Gema García (delegada de Comercio del Ayuntamiento). Pero antes describiré el almuerzo, que mereció la pena.

VALVATIDA: un vermut rojo (criado en barrica) de Bodegas Sanatorio de Chiclana sirvió como aperitivo junto con platos de pequeño formato y excelente elaboración como salmorejo marino con tomates verdes, lechuga de mar, salicornia, mojama de atún, cebollino y polvo de algas.

Valvatida Mosaico1Siguió una ensaladilla de aguacate, con patatas de Sanlúcar, pulpo picante, salicornia, polvo de algas y alioli de algas con gambón. Un homenaje a la cocina de nuestros esteros. A continuación tartar de solomillo de Ternera de la Janda, con mostaza, pepinillos, alcaparras y cebollino.

Junto al vino blanco de Bodegas Forlong, uva moscatel y Pedro Ximénez (para dar cuerpo) de un moderno y original etiquetado, la tapa de gambones con algas con mayonesa de pepino, nos encantó. Con la consiguiente explicación de Tamara Cansino (el otro 50% de Valvatida, junto al Jefe de Cocina, Jesús Recio). Sorprendente fue una fuente de rúcula con ensalada de atún picante, (salsa de chile, soja y sésamo con almendritas).

Finalizó el menú de entrantes con platos de conservas de mojama en tomate y boloñesa con ventresca de atún. Un atractivo plato de arroz con ternera de Cárnicas Mongar, con molleja y boletus, (setas de la zona). Y no faltó la carrillada de aguja de ternera de Mongar, de la parte más pegada a la cabeza, con soja y hecha en wok, con rúcula, quesitos y vinagreta de naranja, aguacate y queso El Gazul.

Culminó el desfile un postre de torrija en leche y crema de cardamomo, maridado con un tinto dulce de Bodegas Sanatorio. Un almuerzo perfectamente organizado para el grupo de blogueros y allegados, en el restaurante Valvatida, referencia vejeriega de cocina rural (como se autodenominan), pero con un toque moderno y exquisito.

Vejer radiosEl circuito vejeriego continuó con el Museo Municipal de Costumbres y Tradiciones, en lo que fue el convento de las Concepcionistas, mostrando unos fondos históricos que fueron donados por los ciudadanos, incluyendo el bombo para sorteos de las Hazas de la Suerte.

El castillo de Vejer mereció también un recorrido, con sus puertas originales muy bien conservadas. En su interior conviven viviendas privadas y dependencias administrativas del Ayuntamiento. Desde su almenado se contemplan vistas espectaculares del pueblo.

En el paseo por la ciudad pudimos conocer el coleccionismo a través de Angel Tinoco, que atesora en su local 1.600 ejemplares de aparatos de radio antiguas, procedentes de España y del extranjero. También disfrutamos de la visita al Hotel Uve, un pequeño hotel con encanto, con decoración y zonas exclusivas. Todo ello integrado en la arquitectura antigua y tradicional del pueblo.

Vejer Cobi ChocFinalizamos la jornada en la Heladería El Mastrén, de Juan Francisco y Ana Melero, en la que pudimos conocer su última novedad: el helado Cobi Choc, a la crema de sabor a galleta con cobertura de chocolate, con la forma moldeada de la escultura de la Cobijada, referencia de Vejer, y lo más fotografiado. Un producto original.

Eran las nueve de la noche, y habían transcurrido las doce horas con Vejer. Recorrimos nuevas industrias (algas, cerveza), empresas tradicionales (Cárnicas Mongar), patrimonio histórico (el Museo de Tradiciones y el castillo), y la más selecta hostelería (Hotel Uve), junto con ejemplos de coleccionismo (los aparatos de radio), y sin olvidar las creaciones gastronómicas (la tarta cochina de Paco Melero y el cobi choc de El Mastrén).

Además, dimos con un ejemplo de la mejor cocina de Vejer, en Valvatida.

Todo ello fue posible gracias a la profesionalidad y entrega de Isabel Romero, María José y Gema Cano (por parte del Ayuntamiento), sin olvidar a Manoli (esposa de Eduardo, ganadero de Cárnicas Mongar), que nos abrió su casa.

Solo me resta agradecer la colaboración de todos ellos, por facilitarnos el disfrute de esta bella localidad gaditana de la comarca de La Janda, un auténtico ejemplo para la provincia y para el resto de España. Vejer luce para el mundo sin dejar de ser ella misma.

Como diría mi madre, “algo tendrá el agua cuando la bendicen”.