Mijitas del FreidorEn 2013, la profesora, escritora y bloguera Blanca Flores estudió y recopiló en un libro los artículos de Fernando Quiñones publicados en Diario de Cádiz bajo el título “Las mijitas del freidor” (Ediciones El Boletín). Estas columnas se publicaron en el Diario entre 1990 y 1994. En Cádiz llamamos mijitas a los trocitos de pescado y harina que quedan en la sartén al final de una “fritá” gaditana, que dicen que es lo mejor del pescado frito. La obra fue prologada por el desaparecido periodista Emilio López Mompell.

A propósito de la celebración de la VI Ruta de Quiñones, que tuvo lugar el pasado sábado, me ha parecido oportuno sacar y reproducir –con el permiso de la ley de propiedad intelectual- un trozo de uno de sus artículos, mijita publicada el 22 de enero de 1994, con comentarios gastronómicos del escritor.

“Especialistas en alimentación? Creo en Grande Cobián y Basta, pues ni ellos se entienden. Unos años atrás, el azúcar fue supersticiosamente declarado como veneno, hasta que, hecho su agosto los fabricantes de sacarina, palmó la moda azucarera a Este nos dice que freír una cosa es echarla a perder y mudar el aceite de bueno a mal; aquel prohíbe las incompatibilidades, que son casi todas, por ejemplo, hidratos de carbono y proteínas, perros para la digestión si van juntos, con lo que caen a tierra paellas y papas con carne, pastas, guarniciones sólidas y media, cocina universal, para este otro bromatólogo es ideal la entera, a supresión de carnes, pescados, embutidos, quesos y leche; para aquel, un buen caldo de puchero es una porquería muerta, y no hay conserva que se salve. Todo nos empuja, pues, a unos cuantos y saludables rigores tibetanos o andinos el puñado de granos –crudo mejor- , la virtuosa zanahoria y el plausible arroz integra con una sospecha de soja, nos hará centenarios. A escoger.

O bien, como La Legionaria sugeriría delicadamente, que se los coman su puñetera madre”.

Han pasado veintidós años de esta opinión. Creo que siguen estando vigentes casi todas sus puntualizaciones.

La obra Mijitas del freídor nos trae esas reflexiones en miniatura curtidas en buen aceite caliente sin quemar, que portan solera y sabor de la opinión de Fernando Quiñones. Blanca Flores realiza con estos artículos un estudio crítico, literario e histórico para que nos llegue bien desmenuzado.

Muy interesante.