Fue en marzo de 2006 cuando se constituye el llamado “Convivium”  o delegación sevillana de la Asociación Slow Food, una entidad radicada en Italia, fundada en 1996 por el ingeniero Carlos Petrini, (Bra, Italia), dedicada a la defensa de la alimentación saludable y por ende, de la agricultura, pesca y ganadería respetuosa con el medio ambiente. Su lema: bueno, limpio y justo, o lo que es lo mismo la “nueva gastronomía” o ecogastronomía.

Slow Food Sevilla cuenta con más de cuarenta socios, varios de ellos productores ecológicos de la provincia, empresarios procedentes del sector ganadero (carne y quesos), agrícola, docente universitario, gastronómico e incluso vinícola y hostelero entre otras profesiones.

Entre las funciones de esta asociación –y a nivel local- figuran el apoyo y recuperación de los productos cultivados u obtenidos con buenas prácticas o de larga tradición y en peligro de extinción, así como a los establecimientos de hostelería que emplean alimentos de cercanía en sus elaboraciones, mediante la calificación de restaurante kilómetro cero.

Su fundador propone “la construcción de una red global de nuevos gastrónomos, que establezca una alianza entre las distintas comunidades de alimentos”.

La obra de Carlos Petrini es de ámbito mundial, si bien tiene su más fuerte implantación en Italia, su lugar de nacimiento, así como en Estados Unidos, país en el que ha fundado universidades técnicas para la enseñanza de una nueva agricultura a titulados superiores de otras carreras universitarias.