justicia para la carneDurante estos días, raro será el hogar que no ponga en su mesa algún plato de carne roja en diferentes elaboraciones. Los carniceros están en estas fiestas que no dan abasto. Todo ello, cuando la Organización Mundial de la Salud ha catalogado las carnes rojas y procesadas como productos cancerígenos. ¿Qué estudios lo demuestran?. Habría que informarse al menos.

La OMS declara que la carne procesada (y ahumada y adobada) es responsable de 34.000 fallecimientos en todo el mundo. Pero resulta que el tabaquismo por ejemplo supera con creces esta cifra, estimándose en un millón.

Sería conveniente precisar la relación directa entre el consumo de carne y el cáncer, aislando los efectos de otros factores o costumbres de vida y alimentación de los grandes consumidores de carne, que haberlos haylos.

Resulta que –según publica en reportaje el suplemento XL Semanal ABC (número 1465)- , los estudios realizados en Estados Unidos informan de la vida poco saludable que en conjunto, llevan los devoradores de carne y embutidos. Al parecer, estos señores apenas comen verduras o productos integrales, fuman y beben más alcohol que la media. Lógicamente, sufren más infartos que el resto de la población. Pero claro, lo más seguro es que no solo la carne sea la culpable.

descargaTambién comenta el reportaje que las mismas investigaciones en sí no conocen el origen de la formación de los tumores intestinales, supuestamente vinculados a algunos alimentos. El caso es que las conclusiones aún no estén claramente “atribuidas”.

Otro factor a tener en cuenta es la información poco fiable de los cuestionarios que rellenan los sujetos sometidos a investigación, ya que se sospecha que éstos no siempre dicen la verdad o toda la verdad (no recuerdan todo lo que han comido, no reconocen su consumo excesivo de alcohol, etc.).

Al final, los científicos están hechos un lío, porque no saben o no pueden aislar factores para sacar conclusiones sobre la influencia negativa sobre la salud de un solo alimento. Es difícil que un individuo coma un solo alimento.

Se cita como ejemplo contrario a países como Cerdeña, Japón o Grecia, grandes consumidores de carne y que sin embargo tienen una gran longevidad en su población. Se habla del carácter sociable de sus habitantes, como un factor positivo en la calidad de vida, junto a la bondad del clima.

Los 22 expertos de la OMS concluyeron que la carne (cerdo, cabra, vacuno, cordero y caballo) consumida en grandes cantidades (mucha gente lo hace) puede favorecer la aparición de cáncer. También afirman que da igual que proceda de producción ecológica; y hablan de que sea tal vez el hierro, presente en la sangre de los animales, que luego en el intestino humano puede mutar. Por cierto, los embutidos tampoco están bien vistos a causa de contener nitritos y nitratos en su elaboración. Los virólogos piensan que se debe a agentes infecciosos, que pueden infectar las células humanas, aunque no tienen por qué provocar cáncer.

Muchos países consumen abundante carne roja y sin embargo tienen una tasa mínima de cáncer de colon, y viceversa. Los científicos hablan de la capacidad de los virus para alterar el material genético de las células, evolucionando hacia un tumor, influyendo también otros factores como pueden ser las toxinas producidas al cocinar la carne a la brasa.

En fin, la conclusión es siempre la misma: lo mejor es comer de todo y de todo un poco. El equilibrio es la clave, pero deberíamos concederle a la carne una previa presunción de inocencia, y analizar el resto de los hábitos de alimentación que tal vez habría que revisar.