Miami portadaSu variedad es Cafetería y su horario finaliza a las nueve de la noche. Por ello, no participa en el tapeo nocturno que tanto juego da en cualquier estación del año. Conozco el local de toda la vida –y la mía tiene algunas décadas- y siempre tuvo el mismo nombre. Guarda la puerta la pequeña pizarra de dos caras sobre el suelo anunciando los menús diarios. Listas de platos que en principio no dicen nada, porque los nombres de las tapas no hablan de calidad, solo son fríos titulares de cocina. A mí me suenan a promesas electorales, frases de serie, que luego no cumplen con las expectativas. Pero mira por dónde, se nos ocurrió entrar a almorzar. Y los enunciados se hicieron realidad en modo sorpresas buenas. No es normal que esto ocurra bajo el paraguas del menú diario de una cafetería que no presume, aunque es más que una cafetería. Descubrimos lo que vale esta cocina.

La Cafetería Miami tiene su clientela fija, formada a partes iguales entre empleados que trabajan en los alrededores de la avenida de Andalucía y de los vecinos de la zona. Pienso personalmente que este establecimiento es poco conocido y valorado, como no sea a través de su fiel participación en todas las ediciones de la ruta de la tapa gaditana, donde siempre se distingue.

Miami mosaicoPero voy a hablar de lo que probamos en su día, a base de platitos de tapas con los que se puede comer perfectamente. Comenzamos con una crema de calabaza con cítricos y langostinos. Un entrante original, rico y bien hecho. La ensalada césar también estuvo a la altura, al igual que el revuelto de bacalao, que estaba en su punto. No quisimos dejar de pedir un tarantelo de atún al ajillo, de elaboración excelente. Terminamos con un rico bizcocho de mango, espectacular, como ahora se define a todo lo que sobresale.

Quería dejar para este párrafo con punto y aparte la bella presentación de los platos de la cocina del Miami, a través de su cocinero Agustín Castro. Todas las propuestas ganaban por goleada a las más frecuentes de nuestro pequeño universo gastronómico, demostrando el gran profesional que trabaja escondido en el habitáculo de fogones del lugar.

Un servicio atento y agradable, la calidad y lo acertado del emplatado hacen del lugar un sitio especial y económico para el tapeo del mediodía, o, mejor dicho, el almuerzo de gusto y eficiencia de una cocina moderna, profesional y bien resuelta, en un sitio del que nadie lo diría.

No soy más que una bloguera de a pie, pero me encanta contar la experiencia cuando encuentro algo mejor, frente a tantas propuestas mediocres, repetidas y sin personalidad, que funcionan bajo el título de gastrobares.  Y lamento que no se hable de estos pequeños aciertos, como muestras de cómo se debe cocinar y poner en mesa.

Lo he dicho por si alguien más quiere ir a comprobarlo.

La Cafetería Miami está en la Avenida de Andalucía número 9. Cierran los domingos.