hotel becquer fachadaEn un almuerzo con antiguos compañeros de trabajo en el céntrico hotel BÉCQUER  de Sevilla, nos tocó por sorteo un desayuno para dos personas en el establecimiento. Tocaba pues vivir la experiencia de hacer la primera comida del día fuera de casa, saliendo de ella en ayunas. Tardamos unos quince minutos en llegar al hotel, presentando al llegar nuestro bono de regalo, ya que el resto de los desayunadores eran clientes del mismo, la mayoría extranjeros.

Un amplio salón situado en planta baja se destina a los desayunos. El hotel dispone de otros espacios destinados a eventos para buen número de personas, así como de una terraza solárium con vistas espectaculares. Llegamos sobre las nueve y escogimos una elegante mesa al azar.

hotel becquer frutasEs increíble el montaje que supone dar desayunos en los hoteles, que por otra parte van unidos siempre a la estancia. Ver varias mesas, vitrinas, muebles auxiliares, etc., cargados de frutas troceadas, dosificadores de miel o mermelada, infusiones, yogures, así como contenedores de alimentos calientes (beicon, salchichas, huevos fritos, etc.), da una idea de lo que mueve diariamente un establecimiento de tamaño mediano en una capital como Sevilla, con turismo todo el año.

Dos máquinas de hacer café –técnicamente perfectas-, la zona de tostadas con una gran variedad de panes, los aceites (de la provincia sevillana), la bollería y las tartas y dulces (selectas), hacen comer casi con la vista.

Para mí contento encontré mi queso fresco (de una calidad aceptable), uno de mis placeres desayunísticos, así como el jamón cocido y el serrano, tal vez mejorables, pero muy bien loncheados.

Hotel becquer panUn servicio siempre atento a cualquier petición especial, bien por intolerancias alimenticias o por gustos personales, trabaja a destajo en una pequeña cocina anexa a la sala de los desayunos. Ambiente agradable, silencioso y acogedor.

Disfrutamos de este desayuno hotelero gratis escrutando todos los productos que se nos ofrecían, incluyendo el servicio de manteles, tazas y cubiertos, de elegante presentación.

Solo comentar que el café no colmó mis expectativas. Lo tomo siempre sin azúcar (a veces con una cucharada de miel), y lo saboreo intensamente, por lo que si es demasiado fuerte me deja un sabor amargo en boca durante horas. Es difícil encontrar un buen café en la calle, y creo que los distribuidores de máquinas de café controlan la calidad a su conveniencia económica.

hotel becquer cafésReconozco que somos muy sibaritas para los desayunos. Desde siempre  hemos desayunado en casa. Antes, alrededor de las siete. Ahora, de las ocho. Pero nunca perdonamos el zumo de naranja natural, la tostada de buen jamón de bellota con aceite de oliva virgen, el queso fresco artesano y, la taza mediana de café suave Arábica con pelín de azúcar moreno o de miel. Jamás hemos salido de casa sin desayunar.

Encontrar los mismos productos a los que estamos acostumbrados en el hogar no es cosa fácil. Pero debo reconocer que el Hotel Bécquer tiene una buena oferta en variedad y calidad. Recuerdo haber mal desayunado en hoteles de 5 Estrellas, con mi consiguiente enfado.

Primera comida y en muchas ocasiones única que ofrecen los hoteles, lugares que centran sus esfuerzos en atender al cliente. ¿Será que nos pasamos de pijos?. Claro, no es lo mismo comprar para una familia, que dar de desayunar todas las mañanas a más de 100 personas, de muchísimas nacionalidades y estilos, sin que se descontrole el presupuesto. Eso es muy difícil, y el Bécquer pasa con buena nota.

Al salir, echamos un vistazo a la bolsa de café, en la que el fabricante, curiosamente, no indica la variedad cafetera del contenido.

En fin una experiencia agradable, dónde disfrutar del ambiente, con mucho para elegir y dónde siempre puedes pedir algo especial, sin que te pongan mala cara.

Ha sido un placer desayunar como turistas en el Hotel Bécquer.