LEGUMBRES_editado-1Recuerdo un morboso programa de televisión dedicado a las dietas milagro (concretamente las rápidas por ser hiperproteicas), con testimonios que seguían el proceso de adelgazamiento de diversas personas. Las cámaras entraban en sus cocinas y les acompañaban en el proceso diario de sus pérdidas de peso. No sé si a eso le llaman ahora “making off”.

En más de una ocasión, los seguidores de estos regímenes nefastos de alimentación abrían sus neveras, y….¡oh! sorpresa, las parrillas de los frigoríficos estaban casi vacías. Apenas había algún envase sospechoso de tetrabrik, alguna verdurita aburrida, huevos, algunos filetes sobre un plato….y agua, mucha agua….. pero nunca mostraron alguna fiambrera con comida preparada en casa, como tampoco fruteros con piezas rebosantes de color.

Nevera triste, pensé. Ignoro la hora en que se hacía el reportaje, pero desde luego el/la protagonista no tenía hecha ninguna comida caliente o fría, ya lista, para comer al llegar a casa, o para cenar. Tampoco estaba agobiado por esta imprevisión, por cierto. Sí estaba claro que las legumbres no formaban parte de esas dietas, no habían sido seleccionadas en el casting de los alimentos “selectos”, ni se había contado con ellas para trabajar al menos dos días de la semana….¡qué pena!.

En más de una ocasión ha salido el tema de las legumbres en alguna reunión, y alguien pamplinoso hace el comentario de que engordan, de que dan gases, de que son indigestas…. en fin, que estos excelentes alimentos están en una lista negra de la alimentación sana o ligera, y no lo entiendo. Evidentemente, deberían leer un poco más sobre lo que se dice de ellos, sobre todo por los expertos en la materia, y luego ponerse a cocinar legumbres para varios días, y congelarlas, que no pasa nada.

Solo quiero dejar claro –“blogueando” apasionadamente-, lo que otros, que sí saben, han escrito sobre las legumbres: ricas en fibra, vitaminas, minerales, hidratos de carbono, y, proteínas, aunque sean de segunda categoría. También se propone su consumo dos/tres veces a la semana. Y encima son hasta baratas y poco perecederas. Y lo más importante, es que previenen la obesidad.

Si se trata de perder un poco de peso, ¿por qué no atender la sugerencia de disminuir la ración en el plato, de combinarlas con otros alimentos (carnes, pescados, verduras sobre todo), y evitar también en lo posible añadirles grasas innecesarias?.

Hoy más que nunca es necesario llenar nuestra nevera y nuestro congelador de fiambreras con buenas legumbres guisadas: garbanzos, lentejas, alubias, fabes, habas, guisantes, quinoa, etc.….. alimentos dignos, ricos, versátiles, fáciles de preparar, y que suponen nuestra cocina de vísperas, hecha el día antes, lo único que nos haría estar tranquilos sobre nuestro menú del día siguiente, que nos podíamos calentar en el trabajo. Porque, para colmo, las legumbres mejoran su sabor y textura dos o tres días después. No me sirve el “¿qué comemos hoy?”, porque ya es tarde para responder.

No despreciemos ni marginemos las legumbres, son nuestra mejor cocina, en calidad, precio, variedad y posibilidades. Es la cocina de la gente libre. ¡Pedazo de frase que me ha salido!. Porque se prestan a la imaginación culinaria y llevan poco marketing: las multinacionales no las instrumentalizan, tienen poco que hacer con ellas, mejor todavía.

Un mundo de colores, sabores, aromas, cocciones, salsas, aliños y especias, que lucen en un plato elegante o sencillo, que se sirven de la cuchara como única arma y que puede emplatar cualquiera. Legumbres que se llevan bien con el pan y con los frutos secos, porque son abiertas y generosas en espíritu, incluso en la sociedad a veces miserable, pero que también se vinculan al microondas en su calentar. Legumbres que se adaptan elegantemente al cambio de estaciones.

Lo que yo digo: dónde hay legumbres, hay alegría. Creo que será mi frase bloguera para 2016. He dicho.