Monforte en QuorumEl periodista gastronómico gaditano Pepe Monforte cerró el pasado viernes las Jornadas “Del libro al Plato”, organizadas por el Grupo Quorum Editores (Cádiz), hablando de la Tapatología, o “ciencia del tenedor”, como principal herramienta; también definida como “el área del saber que estudia los fenómenos masticables”. No olvidemos que este señor es el líder espiritual de casi 9.000 miembros activos en las redes, llamados tapatólogos, o lo que es lo mismo, inspectores de tapas: un trabajo duro y profesional, que no está pagao con ná.

Monforte puso al tanto al respetable sobre la materia estudiada en la Tapatología, que también incluye tartas y dulces, y que regula el formato de tapa y plato, si bien, excluye expresamente los cornflakes de kellogs (se entiende)…. también subrayó que el tapatólogo puede desempeñar su trabajo incluso convidado.

Pues bien, la Tapatología nace en Cádiz, en el año 2009, de la mano del científico Edmund Sorensen, como respuesta a la visión de la irrupción del fideo en el puchero. Tras innumerables experiencias y preguntas profundas, Sorensen se retira a meditar y reflexionar allá por la localidad de Villaluenga del Rosario (Cádiz), desde dónde envía sus informaciones y opiniones a la revista Cosas de Comé, dirigida por Monforte.

El logotipo del Club de Tapatólogos es un servilletero de bar de antiguo formato, y su soporte bibliográfico es la tapapedia.

Entre las principales áreas de trabajo, Monforte señaló también la desayunística y meriendología. Y entre las asignaturas más importantes se encuentran la croquetología, el ensaladillismo y la tortillología. Disciplinas que cada día cuentas con más adeptos.

Concretó su análisis en el ensaladillismo, teniendo en cuenta sus ingredientes básicos o embellecedores, bien por existencia o por ausencia (papas y mayonesa). De tal modo, que pueden darse ensaladillas cupulares, al pegotón (libre albedrío), minimalista, rusa, atuneada, amarisconada (por abuso de palitos de cangrejo, una ordinariez)…. y hasta aquí sería la fase visual en una degustación de ensaladilla.

Ya en la fase degustativa, la ensaladilla tendría algunos defectos como engolliposis (ensaladilla sequerona o inframayonesada), palitosis (mucho palito), heladismo (hay que sacarla antes de la nevera) o apicosis (racaneo en los picos). En fín, un campo infinito para investigar.

Monforte recordó otra vertiente recién salida de la tapatología, que es la Arqueotapatología, que se plasmaría en la llamada “lista San Jacobo”, con tapas que pueden estar en peligro de extinción. Aquí son muchos los tapatólogos que se están empleando a fondo, en bares de toda la provincia y del mundo mundial.

Más información sobre la Tapatología:, un fenómeno netamente gaditano.