Vinos Siglo de Oro en SevillaEsta mañana, en el patio de la Diputación de Sevilla, hemos asistido a una pequeña charla sobre los vinos en la Sevilla del Siglo de Oro, a cargo de Vicente Sanchís, vicepresidente de la Asociación Apoloybaco. El acto forma parte del programa de la VI Muestra de Vinos y Licores de la provincia, que organiza la Diputación Provincial junto a la Asociación de Vinos y Licores.

Sanchís se refirió a la época que comienza en la Reconquista (1492) y finaliza con la muerte del dramaturgo Calderón de la Barca, (1681), años en los que Sevilla vive un gran florecimiento económico y artístico, definido como Renacimiento y Barroco. Todo ello gracias a la influencia de la Casa de la Contratación, que dejaba importantes beneficios gracias al tráfico marítimo de todos los barcos incluidos en la ruta comercial de Indias. Sevilla era entonces la gran metrópoli del mundo conocido.

Aquí nacieron o vivieron genios como Martínez Montañés (imaginería), Velázquez (pintura) y Cervantes (literatura).

Subrayar que antes de la Reconquista la viticultura no aparece, pues la cultura islámica prohibía el alcohol. A partir de entonces, todas las comarcas sevillanas tenían viñedos.

Se calcula que zarpaban y regresaban a Sevilla unos 120 barcos al año, y que se cargaban en ellos 700.000 litros de vino. Hay que tener en cuenta que los límites del reino de Sevilla no coinciden con los de la provincia al día de hoy, pues se incluían algunas comarcas de Huelva y de Cádiz. La nueva división provincial se lleva a cabo en 1833.

No hay información en la actualidad sobre las variedades de uva que se cultivaban en el Siglo de Oro sevillano, a no ser por lo que recogen los escritos; de ahí que conozcamos algunos nombres como Uva Campana o Uva Teta de vaca. El gran Miguel de Cervantes fue un entendido catador de vinos, lo que entonces se llamaba un “mojón”. Su novela Rinconete y Cortadillo está llena de referencias a la gastronomía y el vino. Se habla de vinos fuertes, y sobre todo mostos.

Miguel_de_Cervantes_y_Saavedra-Cervantes-El_Quijote_MDSIMA20140425_0186_1Se exportan vinos a América y a Europa, a los que se les añadía para su mejor conservación alcohol vínico.Un ejemplo fue la primera denominación de origen de aguardiente, el Cazalla, que ahora se ha recuperado.

Pero el siglo XVIII supone la decadencia de Sevilla, pasando la sede de la Casa de la Contratación al puerto de Cádiz, y perdiendo también lo que podría haber sido la Denominación de Origen más importante de sus vinos.

El profesor de la Universidad de Sevilla Fernando Serrano Mangas, estudió el valor del vino en origen y hasta el destino de exportación, concluyendo que éste aumentaba su precio un 1.026%, siendo los vinos más comercializados los del marco de Jerez (53%), y el resto los de las comarcas del Aljarafe y la Sierra Norte sevillana. Todo ello, según datos escritos oficiales, dando por sentado la existencia de importantes negocios en negro.

Termina el protagonismo económico de Sevilla y ahora, en el comienzo del siglo XXI se están recuperando los vinos de las tres comarcas vinícolas principales de la provincia de Sevilla: El Aljarafe (Bodegas Salado y Bodegas Góngora, la más antigua de España en activo); la Sierra Norte (Bodegas Colonias de Galeón, Bodegas Margarita); y el Bajo Guadalquivir (Bodegas González Palacios), entre otras.

Los vinos y licores sevillanos están alcanzando premios y reconocimientos en el ámbito nacional como internacional: tintos, blancos, rosados, espumosos, generosos y licores, aguardientes y ginebras.