Estropajo de cocina_editado-1Una entrada un poco cutre, ya lo sé. Pero tarde o temprano había que hablar del tema, porque está muy relacionado con la cocina. Esto es un reportaje de Comeencasa-Directo. Apostado y casi escondido sobre la encimera, todavía húmedo, descansa tras una dura jornada de fregado un pobre estropajo con salvauñas de primera marca (que también aquí hay clases). Su color amarillo lo descubre. Él tal vez no lo sabe, pero se sospecha que alberga en su interior bichitos llamados bacterias. Con lo apañado que es, y nunca lo tienen en cuenta ni le dirigen la palabra. No obstante, nos atiende con amabilidad.

Usted milita en la cuadrilla de desinfección de la cocina: ¿se siente satisfecho?

Pues sí, hasta hace poco me sentía orgulloso. Pero los últimos estudios de expertos en microbios patógenos (o algo así), concluyen que estoy lleno de bacterias, mire usted. Aunque en eso mi responsabilidad es mínima: me colocan al lado del fregadero, donde más suciedad y humedad hay, y yo no puedo moverme. Si encima no me escurren, pues mucho peor. Y mira que lo tengo dicho, deberían desinfectarme más a menudo. Los estropajos estamos mal vistos, igual que los trapos de cocina, ¡qué le vamos a hacer!.

¿Usted conoce a las bacterias, las ha visto?

Pues claro. Se llaman: salmonella, campylobacter o staphyulococcus aureus (¡vaya palabrejas!). Bichos jartibles que no me dejan tranquilos, ¡qué asco!. Al final son porquerías, restos de alimentos que se van descomponiendo, mierda maloliente, que son la prueba de que estoy sucio….que conste que no es mi estilo y yo esto lo llevo muy mal, porque además se reproducen incluso en el acero inoxidable.

¿Entonces habrá que sustituirle con más frecuencia?.

Hombre, si no me limpian en condiciones, a los 2-3 días estoy sucio, lleno de microbios por todos los poros de mi esponja, aunque nadie se dé cuenta. Y claro, en esas condiciones, más que limpiar lo que hago es trasladar las bacterias de un sitio a otro. La humedad de mi cuerpo influye, la cosa es preocupante.

¿O sea, que usted no es la referencia de la higiene en la cocina?

Por desgracia así es. Las bacterias (incluso la E.Coli) no se despegan de nosotros fácilmente (se nos pegan durante horas o días). La prueba es si tenemos mal olor. Entonces es que estamos infectadísimos, y hay que actuar enseguida, eso dicen los expertos.

Cuente, cuente….

Pues muy sencillo: es cuestión de pasarnos por el microondas durante un minuto. También meternos en cloro con agua 30 segundos…., en fín, tenga en cuenta que a los dos o tres usos, ya estoy sucio, aunque no se note. Y aunque la limpieza diaria sirve para evitar el riesgo de intoxicación por alimentos, es importante que me cambien periódicamente. Sobre todo, después de limpiar restos de carne cruda, que eso es lo peor. Nos pueden lavar en la lavadora, más sencillo todavía.

Y la humedad es mala compañera?

Por supuesto, mejor secarnos después de nuestro trabajo. En la encimera tardo más en secarme, con lo que las bacterias se encontrarán muy a gusto. Y tampoco es bueno dejarme en una zona cerrada (cubo o debajo del fregadero). Pero, ¡ojo!, secar no es suficiente para matar las bacterias si antes no se ha desinfectado.

Y qué propone?

Los entendidos sugieren usar dos estropajos: uno limpio y seco, listo para usar, mientras se utiliza el otro. Y si quedan sobre mí restos de comida, hay que tirarlos enseguida. Yo, la verdad, lo agradecería. Los estropajos –o salvauñas como nos dicen los pijos- somos uno de los sitios más hospitalarios con los gérmenes. Para lo que hemos quedado….

Y en cuanto a los trapos de cocina?

Pues aunque no lo parezca, ellos se ensucian menos, aunque siempre –los húmedos- pueden contener bacterias; si bien, al secarse antes, éstas no se reproducen tanto. Los trapos deben lavarse en agua caliente (al menos 40º), y tener claro un uso distinto para cada trapo. Lo mejor es emplear papel de cocina, que es desechable. Así nunca hay problema.

Muchas gracias por su colaboración. ¿A qué hora empieza su siguiente turno?.

Pues ya mismo está aquí la cena, y enseguida el fregado de los cacharros, que los vasos, platos y cubiertos van en el lavavajillas. Ya ve usted, no paro y, encima, aparezco en los medios con este escándalo tan feo de mi suciedad. Tenga usted fregaderos para esto…

http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/sociedad-y-consumo/2015/06/25/222102.php