thermomixLa baja duró solo media mañana, pero me dio el disgusto. Un mes llevaba sin cogerla, que este año no me la llevé de vacaciones. Y mira que tiene su bolsa para el transporte y todo. Pero íbamos tan cargados de cosas que decidí dejarla en casa (no puedo negar que la eché de menos). Sus gazpachos son únicos, sus cremas ni te cuento y nadie como ella para cocer la verdura a vapor y para hacer croquetas… pero a veces hay que aligerar el coche de chismes. Tuve que sustituirla mientras tanto por una digna batidora convencional que siempre me demostró eficacia.

Pues eso, que después de un periodo de inactividad, mi Thermomix (modelo TM 21) no me obedeció cuando le ordené que mezclara a velocidad 5-7-9 el primer gazpacho de vuelta de las vacaciones. Nada, ni puto caso. En su pantallita solo aparecía esto: “ERR 052”. Lo primero que hice fue desconectarla una y otra vez, abriendo y cerrando su tapa con cuidado. Y ella insistía: “ERR 052”. ¡Vaya!, y mi hijo a punto de llegar en cinco minutos a recoger el gazpacho (para su canasto laboral). ¡Horror!

Lógicamente acudí a la minipymer también talludita que empleo para pasar los sofritos (no todos). La pobre cumplió y me solucionó la papeleta, mezclando los tomates, pimientos, ajo, cebolleta, sal, vinagre y aceite gazpacheriles, y solo me quedó el paso final por el chino. De momento, había salido del problema. Mi hijo tenía su gazpacho listo. Ahora seguiría investigando la posible avería de mi robot favorito.

Para eso está internet: tecleando Thermomix y el mensaje aparecido, surgen algunos foros en los que los usuarios expresan sus dudas y problemas relacionados con su máquina. El dichoso ERR 052 también aparecía comentado en la red. Las opiniones afirmaban que este mensaje provenía de los pernos situados en la parte inferior del vaso sobre el motor, por haber cogido un poco de humedad, perdiendo conectividad y bloqueando su funcionamiento. También sugerían las voces digitales que dejando la máquina desmontada un rato podría secarse y solucionarse el problema.

Así lo hice, pero nada. Seguía el mensaje con el mismo error. Era el momento de buscar al servicio técnico: un local un tanto escondido, con dificultad para aparcar el coche. Pero bueno, logré alcanzarlo con la thermomix en brazos.

Dos chicos treintañeros había en la cola delante de mí, esperando reparar su máquina también. Curioso, o normal, no sé. Pero por sus palabras, se deducía que la utilizaban en la cocina diaria. Me alegro, -pensé-.

Con mi turno, conté el problema al empleado de Thermomix. Con habilidad desmontó varias veces el vaso sobre el mostrador, y tras algunos intentos, con un cepillo curvo, limó con insistencia los conectores, probando una y otra vez si por fin desaparecía el mensaje. Unos tres minutos duró la operación. Al final, la máquina empezó a funcionar sin problemas. Menos mal.

Y, abusando de la amabilidad del técnico, aproveché para contarle que la función del peso de mi robot no funcionaba, según había comprobado cuando hacía repostería: no pesaba el aceite ni la harina ni el azúcar. El empleado no lo dudó: «eso se debe a que usted coloca bajo las patas de la máquina alguna alfombrilla o paño, que hace que pierda la sensibilidad necesaria para marcar el peso». Lleva usted razón, -le dije-, pongo debajo una alfombrilla de goma por aquello de proteger la encimera. Pues nada, la quitaré para hacer los bizcochos.

No me cobraron el cepillado de los conectores ni la consulta sobre el peso. ¡Bien!.

En conclusión: thermomix gana por goleada: es duradera y eficaz como inversión a largo plazo. Tiene un buen servicio técnico, y, está claro que los hombres cada vez se meten más en la cocina.