Todos a desayunar y..Hasta el próximo 15 de septiembre, previo al inicio del curso escolar, la archicofradía gaditana de La Palma acogerá en su sede a una veintena de niños a primera hora de la mañana para desayunar. Los pequeños, de entre 4 y 9 años y que proceden de familias con problemas económicos, disfrutarán también de talleres y actividades lúdicas. Los alimentos han sido donados en diferentes campañas (supermercados, parroquia, eventos culturales o iniciativas privadas). Y un grupo de voluntarios nos hemos comprometido a aportar un rico suplemento para este desayuno: nuestros plátanos de Canarias para media mañana.

La noticia no es tanto por contar el valor de la solidaridad y el espíritu de servicio –que también- sino por llamar la atención sobre la importancia de la fruta en el desayuno, una de las consignas de este blog. Es muy fácil para un niño beberse un mini tetrabrik de zumo, comerse una galleta, o beberse un colacao. Los plátanos canarios son de precio asequible, están disponibles todo el año y son fáciles de pelar. Pero la archicofradía también está aportando el pan con el buen aceite de oliva de la provincia en la tostada. El desayuno de un niño es fundamental.

Ya hemos hablado aquí de que el zumo de naranjas como tal –comprado o hecho en casa, mejor por supuesto- no cuenta como pieza de fruta, al no incluir la fibra necesaria, que no se perdería consumiendo la naranja entera. Por ello, es imprescindible que el niño (o el adulto) consuma algo más de fruta fresca durante el día. El plátano de Canarias es potente en propiedades, y lo mejor, la cantidad de potasio que contiene, ideal para contrarrestar los efectos del calor del verano que estamos teniendo.

Desde aquí mi felicitación a la Archicofradía por la iniciativa. Sé que además se han unido a la misma algunos niños procedentes de barrios cercanos, a través de Cáritas, que conoce al dedillo la situación de muchas de sus familias. La solidaridad –a mí me gusta más la palabra generosidad- no debe limitarse a los propios, sino que debe extenderse todo lo posible.

Han sido y siguen siendo años de precariedad, incertidumbre e incluso desesperación para muchos ciudadanos. Se impone una vuelta a la dignidad. Pero en toda sociedad, los niños son lo primero, y a ellos debemos dedicar nuestras justas acciones, primero en atención a su salud y su educación, segundo por el buen ejemplo que queda, y tercero porque es fundamental limar esos picos de crueles deficiencias que ha ido dejando la crisis y que un país como el nuestro no se debe permitir, sobre todo porque son perfectamente solucionables con un mínimo esfuerzo de todos. Es cuestión de justicia y de compromiso.

Y, un mensaje a los padres: el desayuno es una toma imprescindible, que no debe contener solo lo fácil de dar, sino que precisa de un poco de dedicación y preparación antes de que el niño salga de casa para el colegio. De eso ya tenemos experiencia algunos padres y madres.

Un plátano para nuestros niños a modo de refuerzo. Y las gracias a estos cofrades que están al tanto de las necesidades de un barrio en el que son y deben ser referencia de entrega y generosidad, que es lo justo.