Serrat escenaNoche calurosa la del sábado, suplicando ansiosamente una fusión con la brisa del mar. Concierto en el islote gaditano de San Sebastián, castillo mitad de Felipe II y mitad de Isabel II. Gran escenario con tubos luminosos con el nombre de la estrella: Serrat, con su “antología desordenada” por sus 50 años de profesión. Allí estuvimos, sin rebeca, pero sin sudar tampoco. Tras el paseo por el camino sobre arena y rocas de bajamar, asientos forrados y numerados esperándonos. Al poco, se encendió el faro. La música ambiente de Supertramp. Todos de la misma edad.

Gente conocida por allí: mi librero, el capataz de mi cofradía, mis periodistas amigos, y yo pensando que éste sería mi último encuentro real con el cantautor catalán. El faro empezó a girar y a alumbrar. Y conté sus secuencias, 10 segundos de ráfagas, iluminando también a los que llegaban tarde….

Serrat faroY comenzó la función: El Carrusel del Furo, De vez en cuando la vida, De cartón piedra…. tal vez más compás que voz. Pero las canciones son suyas, propias, aunque se las hemos tomado prestadas durante años. Y el concierto transcurre con buen ritmo. Serrat es de todos. Mi niñez (de 1970), …. ¡qué bueno saber y poder cantar uno su propia vida!. Hoy por ti y mañana por mí, Tu nombre me sabe a hierba, Niño Silvestre, Algo personal… y de vez en cuando levanto la cabeza hacia el faro, y su lente no para. Cualquier barco lo divisará a 45 kilómetros desde el mar, y sabrá que es el faro de Cádiz.

Canción de cuna, Palabras de amor, Ahora que tengo 20 años, Pueblo Blanco, Disculpe el señor, No hago otra cosa que pensar en ti, Mediterráneo, Señora…. con Dani Martín, Canción para Lucía con Javier Ruibal (ay mi Ruibal!), y con Pasión Vega….. eran como las 12 y empezó a oler fuertemente a mar, a olas, a tiempo….

Fiesta, El romance de Curro El Palmo, Hoy puede ser un gran día, Aquellas pequeñas cosas, Todo pasa y todo queda…..por allí pasó todo: pueblos, ricos y pobres, amor, infancia, cultura de mar, ajuste de cuentas, romances, reproches, compromiso social, pequeñeces de la vida…..todo eso lo hemos pasado y vivido sin música, a pelo.

El Serrat de siempre con sus magníficos músicos, acompañando acordes, argumentos, ideas…. miles de personas en el islote de San Sebastián, edad media adulta, aún con capacidad de pasión, y de besarse bajo el faro.

Somos mayores, pero hay cosas que no han cambiado en 50 años.

Hoy no he hablado de cocina.

La crónica de Tamara García en Diario de Cádiz: