pollo reseco1Análisis de la escena del crimen: la receta pintaba bien, venía recomendada por Directo al Paladar o Gastronomía y Cía (ya no estoy segura: entre elecciones, Betis y Rocio ando un poco trastornada). Copié el enlace y la estuve estudiando un poco con idea de hacerle algunos cambios. El pollo con almendras me pareció una estupenda propuesta, teniendo en cuenta que tocaba guisar las pechugas de ave para el día siguiente (alimentación variada), y además tenía todos los ingredientes. Por ello me puse manos a la obra, y, en primer lugar, adapté las proporciones de los avíos, que, al menos creo haber hecho correctamente.  Después de muchos años, sigo siendo cocinera de a pie. Veamos las primeras hipótesis de la investigación, según muestras recogidas:

–        2 pechugas de pollo, 3 cebolletas, 125 g de tomates cherry (esto lo cambié por tomates maduros troceados en gajos), 1 cucharada de miel, 40 g de almendras tostadas (las tenía crudas, pero las pasé por el fuego), ¼ cucharadita de canela, algo de azafrán, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.

Y veamos las pruebas objetivas, siguiendo el formato de CSI Las Vegas: corté el pollo en dados, que sofreí con poco aceite. Una vez marcados, añadí la cebolla y los tomates pelados y en gajos y dejé unos 15 minutos, y entonces, añadí la sal y la pimienta. Hasta ahí todo en orden.

Continué con el azafrán, la miel y la canela, removí todo muy bien y dejé unos 5 minutos, tras los cuales añadí las almendras, el medio vaso de agua y dejé todo otros 15 minutos a fuego medio. La cocina olía estupendamente. Era una tarde sin sobresaltos.

Al terminar esta fase, la pinta de las pechugas era magnífica, y quedé muy contenta con el resultado. Nada hacía sospechar lo que ocurrió después.

Entonces guardé el pollo en una fiambrera en el frigorífico, esperando consumirlo en unas 24-48 horas, cosa muy habitual en mi casa.

Pero cuando se calentó en el microondas ya en el plato, dos días después,  aquello resultó estar más seco que una mojama. De sabor, bien, pero muy reseco, prácticamente había perdido la salsa. Cosas de la cocina, pensé, pero para mí fue un trauma.

Por ello, te invito querido lector/a, a resolver este misterio: un pollo que en su elaboración, aparentemente correcta, pierde su salsa y también su buen aspecto; porque debido a este final imprevisto, no puedo publicar la receta en el blog, simplemente porque no cumple un mínimo de calidad. Algo habré hecho mal (disgusto bloguero)

¿Alguien sabe dónde estuvo el fallo?. Se supone que nadie más entró en la cocina.

Por eso te invito a resolver este “criminal case”, como hacen los «jartibles» en Facebook, a los que, por cierto, nunca respondo. La hipótesis del fuego fuerte no cuela, porque se comprobó durante el tiempo de cocinado.

De todos modos, sigo confiando en la bondad de esta receta. Es cuestión solamente de encontrar el fallo.

Por cierto: las pechugas de pollo (amarillo, más o menos de corral) son del mercado central de Cádiz. De allí son también las verduras.