Escribo esto mientras se hacen las lentejas, con la ayuda del avisador de la cocina. La Feria del Libro de Cádiz no coge de paso, hay que ir allí expresamente. Eso sí, el bus línea 2 te deja enfrente. El jueves pasado (ayer) mi amigo Juan José Téllez presentaba allí su último libro “El Hijo de la Portuguesa”, una biografía del genial guitarrista Paco de Lucía. No quería perderme esta ocasión, para lo que organicé mi agenda gaditana. En el acto participó como introductor el escritor y flamencólogo Fermín Lobatón. Pero todo en Cádiz da para mucho.

Como Hacienda se equivoca en mis datos fiscales, me obliga a pasar por la inspección para declarar que lo mío es mío. Una vez en paz con Montoro, lo celebré comprándome un sombrero monísimo de paja calle/playa.

Con la comida hecha, salgo de casa tranquila. Almuerzo temprano, y me dirijo a un centro vecinal en El Cerro del Moro. La Asociación Amigas del Sur gestionan las donaciones de alimentos: allí cocinan, envasan y distribuyen la pobreza, que así será menos, porque esas fiambreras alegrarán muchas mesas. Al frente, Pepa Fernández Vidal. Política de cocina social, la mejor.

Salgo con mi cazadora vaquera de Outlet corriendo hacia la Feria del Libro, al otro extremo de Cádiz. Rápido, porque antes de la presentación debía recoger la obra de Moisés Camacho (La Agrupación Socialista de Cádiz 1031-1936), ya dedicado; ADIP, Defensa e Investigación del Patrimonio Cultural de Cádiz, ésa es su mejor obra. Por el camino encuentro y beso a Paco Medina –músico, cantautor y corista- gestor de emociones musicales nocturnas; también al inefable fotógrafo Armando Lara. Aprovecho para comprar el diccionario gastronómico de Cádiz, del miembro fundador del G.G.G. Carlos Spínola.

Por equivocación me cuelo en otra sala, con Julio Molina Font (escritor de las cosas pequeñas y grandes de Cádiz), que mantenía un encuentro con sus lectores y con la editora Ana Mayi, que agita el selecto mundo editorial gaditano. Previamente había saludado al protagonista, Juan José Téllez. Mi (única) amiga del colegio, Carmen Sánchez, apasionada de los libros siempre, preparaba su intervención como representante del colectivo Asociación de Personas Lectoras, que semanalmente llevan los buenos libros a la población reclusa. Me saluda el periodista Fernando Santiago, que me conoce y no me lo esperaba. Siempre lo leo.

Hilda Martín y Guillermo, su marido, conversan en la antesala. No podré estar en la presentación de Libro de las Mareas, que ya tengo en casa. Vi sentarse al escritor y columnista Enrique Montiel, que había presentado ya su otra biografía: Camarón, vida y muerte del cante.

Al final de la sala, un abrazo a Blanca Flores, representante y culpable de los Amigos de Quiñones, de los colectivos literarios y de la agitación cultural gaditana también quería asistir a la presentación de Téllez.

Agitadores culturales de Cádiz, gente de los 30-40-50 y más años que ama esta ciudad y que remueve la comunicación y la deja inquieta. Gente preparada y con mentalidad abierta, que sale a la calle a contar cosas, a destapar voluntades.  Justo lo que necesitamos para presumir de algo que no sea nuestro pasado muerto.

Ya estamos tós, pensé. Acaba de sonar la cocina y ya están hechas las lentejas.