Foro Obes Infantil - mesaIrene Moreno Cordón (en la mesa)cursa el último año de los estudios de Nutrición en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, una carrera joven, como ciencia joven que es y en constante evolución y descubrimientos. El pasado miércoles 8 de abril, Irene Moreno participó en el foro sobre Obesidad Infantil, que organizó la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla, junto a un experto pediatra (Dr. Benito Amil) y un Chef (Fermín López). Como dietista nutricionista, ofreció su visión del problema de la obesidad infantil.

La nutrición actúa directamente sobre la salud, al relacionar el equilibrio nutricional como la diferencia entre ingesta y gasto energético. La primera dependerá de la oferta disponible de alimentos en el mercado así como del nivel y situación económica familiar.

Hay que contar con un patrón cultural alimenticio, si bien hoy con la globalización cada vez se da menos. Y aunque influye el entorno familiar y el colegio, en la obesidad infantil la culpa es de los padres. Así, será el nivel de crecimiento del niño, además de si hay o no práctica de deporte; la alimentación es la educación para la salud.

Un niño no es un adulto pequeño. El peso y la talla no es suficiente para relacionar y evaluar, pues hay que ver sus curvas de crecimiento. También hay que preguntar a los padres sobre sus costumbres, estudiando incluso su masa corporal.

Las necesidades alimenticias de los niños varían según los tramos de edad. Los niños de 2 a 6 años necesitan 102 kilocalorías diarias, por ser la época de su mayor desarrollo, que bajan a 70 en el tramo comprendido entre los 12-18 años. Es cierto que hay diferencias entre niños y niñas. Por supuesto que es muy importante el grado de actividad física.

Los niños de 2 a 12 años, ya están desarrollados y pueden consumir todos los alimentos. Es vital el desayuno, el tamaño de la ración, no forzarlos a comer más y la actividad física, evitando la alimentación caprichosa.

Otro factor importante es la cada día más frecuente aparición de alergias en los alimentos.

Ya en la adolescencia, no influyen los padres. Los hijos tienen distintas necesidades alimenticias según el sexo. El ámbito social influye (las presiones), así como los hábitos perjudiciales, el acceso a fuentes de información…. y aquí vienen los problemas de los Trastornos de Conducta Alimentaria, incluyendo la ortorexia. Es importancia la prevención en la enseñanza primaria, así como la comunicación en el colegio.

Como conclusión, para prevenir la obesidad infantil, habría que evitar los aditivos perjudiciales (el azúcar de la bollería por ejemplo). Tras la recomendación de la OMS, la obesidad ha bajado un 5%. Por ello es necesario leer el etiquetado de los alimentos. Se deben observar los horarios para la comida y el resto de actividades infantiles en casa. La tecnología culinaria, es decir, la vista del plato es un factor importante. Y en cuanto a la pirámide tradicional de la alimentación, ésta se ha sustituido por el “plato de la nutrición”, adaptado a la edad y con distintas recomendaciones.

Cómo planificar menús para niños, teniendo en cuenta que la alimentación es voluntaria y educable:

  • Mínima ingesta de procesados
  • Presentación atrayente.
  • Aumentando contenido nutrientes y de bajo aporte calórico.

–      En redes sociales: aplicación para aprender a comer, hacer la lista de compras y consejos.

La dieta infantil equilibrada es la base para la prevención en la edad adulta. No todo es fiable, no hay fórmulas mágicas.

Conclusiones: constancia en la cocina; imitación de la conducta de los mayores; incentivación en la presentación de los platos; aspecto sicológico de la nutrición debido a los trastornos alimentarios.

Hay personas con trastorno alimentario corporal, anoréxico o bulímico. Hay que analizar si el ambiente es propicio para eso. Por ello el psicólogo cada vez se está adelantando más en el área familiar (evolución de la nutrición).

Pero circula en la red gran cantidad de información con poco rigor científico.

En cuanto a la lactancia materna, es necesaria hasta los 6 meses. Según recientes estudios, la lactancia prolongada solo aporta un exceso de azúcar, lo que podría predisponer a la obesidad infantil futura.

Obesidad infantil: el pediatra