Sin mala espina cartelSiguiendo con la charla que dio en Sevilla el pasado martes la ecóloga marina Lydia Chaparro (Ecologistas en Acción), ahora toca hablar del consumo de pescado. El primer consejo es no consumirlo sin etiquetar. Sabemos que se dan capturas en régimen de esclavismo laboral o relacionadas con el tráfico de mujeres, y en clara vulneración de derechos humanos.

Aunque en las grandes superficies no ocurre, en las pequeñas tiendas suele venderse pescado sin información alguna o descongelado, con gran impacto ambiental.

La etiqueta en el pescado responde a cinco preguntas fundamentales a la hora de comprar y consumir pescado: qué, cómo, cuando, dónde y cuanto….

QUÉ: El primer problema es el falso etiquetaje, dando lugar al fraude, como ocurre por ejemplo con el bacalao o la perca, pero también con el lenguado y la merluza (que suele ser africana, más barata, en lugar de europea).

La ley española ignora las etiquetas en el pescado, no informando sobre posibles alergias, lo que es obligatorio. La etiqueta se elabora desde la lonja y Seprona es responsable del control. El 40% del pescado es venta en negro.

CÓMO: Porque el arte de pesca sí influye y mucho, deberíamos comprar pescado obtenido con el sistema artesanal, que además consume menos combustible, utiliza menor área marina y además produce menos descartes.

CUANDO:¡Pezqueñines no!. Cada especie tiene su propia madurez sexual y su talla mínima legal. Hay que preguntar cuales son los productos de temporada. Las pijotas, las más inmaduras.

Ahora se están prohibiendo los descartes, que además capturan biomasa de los fondos marinos. Habrá un apartado para descartes en las lonjas, con destino a harina y piensos agrícolas, pero también aumentará el mercado negro. También es importante la comercialización de inmaduro, cuestión que es difícil de resolver.

DÓNDE: conviene comprar en tiendas tradicionales y eligiendo productos frescos de proximidad, procedentes de nuestro litoral. Así apoyaremos a nuestros pescadores y estaremos reduciendo la huella de carbono.

CUANTO: tenemos que moderar nuestro consumo. La gran mayoría del pescado y marisco procede de lugares lejanos, capturado con grandes flotas u obtenidos en sistemas de acuicultura intensiva, y en países que incluso sufren desnutrición.

Tras la alerta por la contaminación por mercurio, un problema para la salud, es conveniente no repetir los mismos tóxicos, por su efecto acumulativo.

CONSEJO: debemos diversificar nuestro consumo de pescado, para disminuir la presión sobre las especies más populares. Por ejemplo: sardina, anchoa, bacaladilla, carbonero, jurel, palometa, dorada, pargo, dentón, sargo, salema, caballa, bonito, atún listado, rabil, patudo, rodaballo, gallo, platija, acedía, congrio, herrera, anjova, mejillones, ostras, berberechos, almejas, sepia, calamar, volador, pulpo común, percebe, langostino mediterráneo, nécora, etc.