Carne picada bajo sospechaEl término “burguer meat” se refiere a los preparados de carne picada con sulfitos y aditivos o con más grasa de la cuenta. Y es que la mayoría de los envases de carne picada de vacuno que podemos encontrar en los supermercados son en realidad “burguet meat”: o sea, que llevan de todo, incluso otros tipos de carne. Eso afirma de entrada el interesante reportaje de la revista OCU Compra Maestre, en su número de marzo.

Todos sabemos la cantidad de empleos que tiene la carne picada en la cocina: albóndigas, para rellenar verduras, en lasaña o en hamburguesa casera. Lo normal es que la compremos en la carnicería más próxima, indicándole al carnicero cuanto y de dónde la queremos antes de que nos la pique.  Pero es más cómodo comprar esta carne picada en el super ya envasada. Lo malo es que los análisis de esta última demuestran que en su mayoría contiene sulfitos, espesantes y aditivos en gran cantidad, con una proporción baja de carne de vacuno, con lo que la calidad de esta carne envasada es más bien mediocre.

Continúa el reportaje de OCU afirmando que las carnes picadas preparadas llevan, por definición, un 4% como mínimo de otros ingredientes como hortalizas, cereales o aglutinantes varios. Y si son “burguer meat” podrían incorporar sulfitos, lo que podría causar reacciones en personas sensibles, y, mucho peor, puede engañar con un buen aspecto un mal estado real de conservación. Además, no aparece en el frontal de la etiqueta si es burguer meat, sino en el reverso del envase. Suele figurar la proporción de 100% de vacuno, cuando en realidad es falso, pues incorpora otros ingredientes.

En cuanto a la proporción de grasa, en la carne picada el máximo permitido es del 20%, lo que ya es bastante elevado. Pero en estos preparados no hay límite, lo que da lugar a que muchas marcas superen este porcentaje.

Estamos hablando de un producto mal etiquetado y bajo sospecha en su composición, pero que además es más caro que la carne picada de verdad. Lo que parece barato no lo es en realidad.

Recuerdo que incluso mi madre -hace ya muchos años- me aconsejaba siempre comprar la carne y luego pedir que me la picaran. Por algo sería.

La revista OCU remata con 4 consejos importantes para comprar la carne picada con garantía:

  • Comprar al propio carnicero, eligiendo previamente la pieza a picar.
  • Conocer la diferencia entre carne picada y burguer meat, sin ambigüedades.
  • Fijarse bien en la etiqueta, mirando con detalle para ver de qué se trata en el interior y
  • Conservarla bien, en la parte más fría de la nevera y consumirla antes de 24 horas, 48 horas si está en el cajón, o bien congelarla.

Noticias como éstas ponen en evidencia la indefensión del consumidor ante los grandes supermercados, sobre todo si no tiene suficiente información.

La revista OCU está haciendo un buen trabajo publicando estas informaciones.