Un plato riquísimo, digestivo y completo, en el que también la gamba tiene su papel. Lo único es que no he conseguido darle un color algo más atractivo, porque se oscurece con la cocción, y a pesar de haberle añadido pimentón y azafrán. Pero el caso es que gustó mucho en casa. Estas legumbres parecen tiernas pero realmente necesitan su buen tiempo de cocción con olla convencional. Eso sí, el gran hallazgo fue el vino blanco seco, que le va divinamente. Seguimos con el cuchareo.

Ingredientes (3 platos): 250 g de judías verdinas, 250 g de gambas blancas, 2 cebollas gordas, 3 ajitos, 1 laurel, perejil picado, azafrán, 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, ½ vasito de vino blanco seco (Utilicé MATALIAN, de Bodegas Primitivo Collantes, de Chiclana), pimienta blanca, pimentón, hojillas de ñoras, sal y caldo de pescado.

El caldo de pescado que ya tenía hecho, fue a base de restos de pescada, 1 puerro, 1 cebolleta y una hoja de laurel. Hay que remojar las judías verdinas el día antes.

En una cacerola poner el caldo de pescado y añadir las judías para que se cuezan como una hora y media. Mientras, sofreír en el aceite las cebollas picadas, el ajo, todo ello con el vino blanco seco. Cuando esté pochado todo, añadir a las judías, junto con las ñoras, el pimentón, la pimienta y el azafrán. Cuando estén las judías tiernas, añadir las gambas peladas (las cabezas se reservan para otra ocasión). Corregir de sal y dejar unos tres minutos más.