Este pedazo de titular tan racial y primitivo, nos va a servir como guía y medidor fiable de la correcta composición de nuestros menús. No todo es cocinar para comer a diario, también hay que servir luego en mesa con el fin no solo de encantar al comensal, sino sobre todo con el objetivo de alimentar bien. Con estos tres parámetros básicos, que todo el mundo entiende, podemos hacer el menú adecuado. Me lo enseñó Javier García Pereda, profesor de la Escuela de Hostelería de Cádiz. A ver si lo explico bien.

El Puño cerrado más o menos suavemente, mejor dicho, DOS PUÑOS, es la cantidad indicada para una ración de hidratos de carbono en una comida: arroz, pasta, patatas, etc., que podría reducirse sin problemas a un puño, para el caso de desear perder o mantener peso en una persona adulta con mediana actividad física. Pero un puño es el mínimo necesario en hidratos de carbono para estar bien alimentado y eso no hay que olvidarlo.

La Palma extendida es la superficie aproximada que debería ocupar una porción de proteína: filete de carne, pescado, pollo, pavo….etc. Eso nos recuerda la necesidad de limitar la ración de proteína, de la que echamos mano tan a menudo, cuando no tenemos un plan de comida debidamente organizado (el clásico filete de ternera a la plancha….). La proteína es necesaria, pero sin pasarnos, que luego el riñón tiene demasiado trabajo en filtrar….

La Garra, que nunca se cierra como el puño, contiene un volumen bastante notable de verduras (crudas o cocinadas). Las verduras nunca están de más, su límite se justificaría solamente a dejar sitio a proteínas e hidratos. Capturar vegetales siempre es una obligación y una responsabilidad para nuestra dieta diaria.

Puño, palma, garra: hidratos, proteínas y vegetales, son tres máximas a observar a la hora de presentar la comida de niños y mayores en almuerzos y cenas. No es necesario un peso de precisión digital, sino un poco de sentido común.

Es cuestión de hacer prácticas y no perder estos consejos de los que saben mucho como Javier García Pereda, un gran nutricionista y comunicador, del que he aprendido tanto sobre los alimentos.