donuts caseros de mi hermanaEstos productos de nombre ya genéricos no me hacen mucha gracia, por contener demasiado azúcar y poco alimento.  Pero la receta de mi hermana, degustada en familia me pareció digna de contarse y capaz de dignificar el artículo. Estos donuts caseros llevaban un justo punto dulce y buen recuerdo en boca. Como son finitos en su forma, no creo que lleven demasiadas calorías. Es cuestión de no abusar. El resultado merece la pena. Eso sí, necesitamos thermomix.

Ingredientes: 250 ml de leche entera, 30 grs de levadura fresca,  400 grs de harina más la que vaya necesitando hasta terminar la masa;  3 yemas de huevo,  60 grs de mantequilla a temperatura ambiente,  esencia de vainilla y  media cucharadita de cardamomo molido. Para la glasa: 250 grs. de azúcar glas, cucharadas soperas de agua, esencia de vainilla.

Elaboración: calentar 200 ml de leche y disolver en ella la mitad de la levadura fresca. Añadir 100 grs de harina y remover hasta que no queden grumos y reservar hasta que duplique de tamaño (30 minutos, en lugar seco).

Vertemos 50 ml de leche en la thermomix y programamos 1 minuto y medio, 50 grados, velocidad 1 y medio. Añadimos el resto de la levadura y programamos 20 segundos, velocidad 2.

Añadimos las 3 yemas, 40 grs de azúcar, la masa ya preparada anteriormente y un poco de esencia de vainilla y media cucharadita de sal, programamos 1 minuto, velocidad 2.

Ahora, vamos añadiendo la mantequilla poco a poco y programamos 30 segundos, velocidad 3. Echamos 300 grs de harina, 3 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga. Si aún se queda pegada al vaso, añadir harina hasta que se consiga que quede suelta tanto el vaso como en las manos.

Vertemos la masa en un bol y la tapamos con un paño hasta que duplique su volumen (yo la puse cerca de un radiador y tardó algo menos de 1 hora).

Espolvoreamos con harina la encimera donde vamos a trabajarla y amasamos con un rodillo hasta dejarlo lisa y fina pero no demasiado. Cortar con un utensilio especial para donuts (son fáciles de encontrar y muy baratos). Una vez cortados, se tapan de nuevo para dupliquen su tamaño (media hora).

A continuación, echar abundante aceite de girasol en una sartén honda (usé «koipesol especial repostería») y freir por cada lado hasta que estén doraditos. Colocar en una fuente sobre papel de cocina.

Preparar la glasa y mojarlos en ella solo por una cara y dejar secar.

Es aconsejable congelar en ese momento los que no se vayan a gastar ese día porque así se conservarán perfectamente y con la misma textura que recién hechos.